Un estudio elaborado por especialistas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) planteó que la fuerte caída de la pobreza registrada en las estadísticas oficiales durante los últimos años podría estar sobredimensionada por cuestiones metodológicas vinculadas a la forma en que se realiza la medición.
Te puede interesar
El trabajo fue desarrollado por investigadores del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Facultad de Ciencias Económicas y analiza la evolución del indicador entre 2023 y 2025. Según los autores, no se trata de cuestionar los datos publicados por el INDEC, sino de evaluar cómo determinados aspectos técnicos pueden influir en los resultados.
Las cifras oficiales muestran que la pobreza pasó de niveles superiores al 50% durante el primer semestre de 2024 a ubicarse cerca del 30% en el mismo período de 2025. Sin embargo, los especialistas sostienen que parte de esa reducción podría explicarse por factores asociados a la metodología utilizada para construir el indicador.
Uno de los puntos señalados es el desfase temporal entre los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y los precios empleados para calcular la canasta básica. De acuerdo con el informe, en contextos de alta inflación este fenómeno puede alterar significativamente la medición. Al corregir ese efecto, la reducción de la pobreza entre 2023 y 2025 bajaría de más de diez puntos porcentuales a poco más de 7,5 puntos.
El segundo aspecto analizado es el subreporte de ingresos en las encuestas. Los investigadores remarcan que muchas personas no declaran la totalidad de los recursos que perciben y que esta situación puede variar según el contexto económico. Considerando este factor, la caída del indicador se reduciría a algo más de seis puntos porcentuales.
El trabajo también cuestiona la composición de la canasta utilizada para establecer la línea de pobreza. Según explican, los patrones de consumo que sirven de referencia tienen cerca de dos décadas de antigüedad y no reflejan plenamente el peso actual de gastos como alquileres, transporte y servicios públicos en los presupuestos familiares.
De acuerdo con las estimaciones del estudio, al combinar las tres correcciones metodológicas la disminución de la pobreza durante el período analizado sería de 1,7 puntos porcentuales, muy por debajo de la caída superior a los diez puntos que surge de las estadísticas oficiales.
La investigación también incorpora la mirada de la socióloga María Eugenia Rausky, docente de la Facultad de Humanidades de la UNLP, quien sostuvo que la medición de la pobreza involucra decisiones metodológicas que trascienden lo estrictamente técnico. Además, remarcó la importancia de complementar los indicadores monetarios con enfoques que contemplen las condiciones de vida, el acceso a servicios y otras dimensiones sociales.
