Cada vez que las temperaturas caen a niveles extremos, la misma pregunta vuelve a instalarse entre los vecinos de La Plata y la región: ¿es posible que vuelva a nevar? Aunque el recuerdo de la histórica nevada del 9 de julio de 2007 sigue muy presente, los especialistas advierten que el fenómeno depende de una combinación de factores que rara vez coinciden al mismo tiempo.
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Según explicó el meteorólogo Mauricio Saldívar, para que la nieve llegue a tocar el suelo deben darse condiciones muy precisas tanto en la atmósfera como en la superficie. La primera es que, en la nube donde se forman los copos, la temperatura se mantenga por debajo de los 0°C, permitiendo que la precipitación se genere en estado sólido.
Pero eso, por sí solo, no alcanza. También es necesario que el aire cercano a la superficie registre temperaturas inferiores a los 3°C, de manera que los copos no se derritan antes de llegar al suelo. Ese margen de frío es el que los especialistas conocen como la "ventana de nieve".
El tercer requisito es, quizá, el más difícil de cumplir: que haya precipitaciones exactamente durante ese período de temperaturas extremas. Si no llueve o no cae algún tipo de precipitación en ese momento, la posibilidad de una nevada prácticamente desaparece, aunque el frío sea intenso.
De acuerdo con Saldívar, ese es justamente el escenario que se observa en la actualidad. Si bien la región atraviesa una ola de aire polar con temperaturas muy bajas, los pronósticos no anticipan lluvias ni otras precipitaciones durante las horas de mayor frío, por lo que las condiciones necesarias para que nieve no llegarán a completarse.
Por eso, más allá de las expectativas que despierta cada invierno, los especialistas coinciden en que una nevada en La Plata continúa siendo un fenómeno excepcional. Para que vuelva a repetirse una postal como la de 2007, será necesario que el frío, la humedad y las precipitaciones coincidan con una precisión poco habitual.
