El Complejo Universitario Manuel Belgrano de la Universidad Nacional de Mar del Plata vivió una jornada de máxima tensión luego de que una amenaza de bomba obligara a evacuar las instalaciones ubicadas en Funes y Peña. El alerta fue recibido durante la tarde del martes mediante un correo electrónico que activó de inmediato los protocolos de seguridad previstos para este tipo de situaciones.
La evacuación alcanzó a estudiantes, docentes, trabajadores nodocentes y personal administrativo de las distintas facultades que funcionan en el predio universitario. Tras el operativo, las autoridades resolvieron suspender todas las actividades académicas previstas para el resto de la jornada como medida preventiva.
En el lugar trabajó personal policial y especialistas de la División Explosivos de la Policía Bonaerense, quienes realizaron inspecciones en las instalaciones mientras se mantenía restringido el acceso al complejo y se interrumpía parcialmente la circulación en la zona.
Un mensaje que encendió las alarmas
Con el correr de las horas trascendieron detalles sobre el contenido del correo que motivó la evacuación. Según se informó, el mensaje incluía amenazas explícitas contra la comunidad universitaria y referencias vinculadas a discursos de odio e ideologías extremistas, situación que generó una fuerte preocupación entre estudiantes y docentes.
El episodio se produjo en un contexto donde distintas instituciones educativas del país han debido activar protocolos de emergencia frente a amenazas similares, generando interrupciones en el normal desarrollo de las actividades académicas y una creciente preocupación por la seguridad en ámbitos educativos.
La amenaza no solo provocó la suspensión de clases, sino que también volvió a poner en discusión la capacidad de respuesta frente a este tipo de episodios y el impacto que generan en la comunidad educativa.
Reclamos por prevención y seguridad
Finalizadas las tareas de inspección, las autoridades confirmaron que no se halló ningún elemento que representara un riesgo para la comunidad universitaria, por lo que las actividades se retomaron con normalidad al día siguiente.
Sin embargo, el episodio abrió interrogantes sobre las políticas de prevención y los mecanismos de actuación frente a amenazas que afectan a instituciones educativas de gran concurrencia. Distintos sectores universitarios plantearon la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad y profundizar las investigaciones para identificar a los responsables de estos hechos.
La situación volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de espacios que diariamente concentran a miles de estudiantes y trabajadores, mientras crece la preocupación por la reiteración de amenazas que alteran el funcionamiento normal de establecimientos educativos en Mar del Plata y otras ciudades del país.