La bronca vecinal explotó otra vez en un barrio emblemático de la ciudad. Unos 50 vecinos de Playa Grande se movilizaron este lunes en la intersección de Peña y Alem para reclamar medidas urgentes al municipio ante la creciente ola de inseguridad. El foco de la protesta tuvo cinco ejes principales: robos, desorden en la vía pública, suciedad, conflictos con cuidacoches y la falta total de respuestas de las autoridades.
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“No tenemos paz”, resumió Alicia, una de las vecinas que encabezó la movilización. Describió el infierno diario que viven con los trapitos: “Usurpan las entradas de las casas y duermen. La policía viene a la mañana, los saca y vuelven a acostarse de madrugada. Nos revientan los autos y los rayan”. Y agregó: “Te da miedo salir de la casa después de las 5 de la tarde. Todas estas situaciones empezaron a intensificarse a partir del verano”.
María Haydeé puso el foco en la extorsión que sufren los vecinos a manos de los cuidacoches. “Te extorsionan para que les pagues, se te van 10.000 pesos al día si les das lo que te piden con coerción”, denunció.
Se te van 10 mil pesos por día: la pesadilla de los cuidacoches en Playa Grande
También alertó sobre la posibilidad de que regrese la nocturnidad en la zona comercial de Alem, un temor que ya vivieron hace 20 años: “Esta es un área de viviendas, no tenemos por qué compartirla con borrachos y con un desorden que es inaceptable, además del ruido. No hay dimensión urbana para que vuelva la nocturnidad”.
Con respecto a la inseguridad, hizo hincapié en diversos robos violentos en zonas como San Lorenzo y Aristóbulo del Valle. Y cuestionó: “Acá hay viviendas donde pagamos los mayores impuestos. Ahora esperamos las respuestas del municipio”.
Alejandro fue tajante: “Queremos sacar a los cuidacoches, ese es el foco de la movilización”. Contó que días atrás un grupo de trapitos logró ingresar al edificio donde vive y se llevaron dos motos. También sufrió destrozos en su auto. “Ya sabemos quiénes son, lidiamos mucho con los cuidacoches, que son reincidentes. Tenemos miedo de salir a comprar, te aprietan y te piden plata”, lamentó.
El vecino describió el escenario de descontrol total: “Se drogan al lado de nuestras casas, hacen sus necesidades en la calle y, cuando vas a hablarles, hay violencia”. Y exigió: “Queremos que la Justicia se ponga los pantalones con la municipalidad, donde ya elevamos petitorios, y nos den una mano. En cualquier momento los tenemos (a los cuidacoches) dentro de las casas. La policía se los lleva y al rato vuelven; la mayoría son de Buenos Aires y tienen antecedentes”.
Mientras Guillermo Montenegro y Agustín Neme brillan por su ausencia, los vecinos de uno de los barrios más caros de la ciudad viven atemorizados, encerrados en sus casas y pagando los impuestos más altos sin recibir ninguna respuesta.