(Por Federico Sánchez Parodi).- El mundo está en jaque por el Coronavirus, que tiene el alerta a todas las las ciudades. Con este panorama, ya se empezó a pensar en "qué sucederá" con los Juegos Olímpicos, que se realizarán en Tokio, que se realizarán entre el 24 de julio y el 9 de agosto.

Hoy en día, el virus llevó a cancelar, entre otras competencias, la maratón de Tokio (iba a realizarse el 1 de marzo), el Gran Premio de Fórmula 1 de automovilismo (en China), y parte del calendario de rugby en su modalidad de seven, para las ciudades de Hong Kong y Singapur.

En Tokio, solamente correrán 206 atletas: serán aquellos corredores de elite y los que estén en la categoría de silla de ruedas. El resto mirará la competencia desde afuera.

Por el momento y la información más reciente salió del presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos, Toshiro Muto, que remarcó que hay "un rumor irresponsable" acerca de la posibilidad de que el evento sea cancelado por el brote de coronavirus e insistió en que "todo seguirá adelante según lo planeado".

¿En qué se basa Toshiro Muto para ilusionarse con qué ello no suceda? Es muy simple. El virus es susceptible a la humedad y el calor, y para la época de los Juegos ya estará en plena temporada de lluvias en la región de Japón, por lo que de esa manera "se podría derrotar al virus".

A pesar de ello, nadie oculta la preocupación y temor.

En lo más inmediato, el Mundial de Atletismo en pista cubierta, que estaba programado para el 12 y 13 de febrero, cambió de fecha para el próximo año.

En tanto, el Preolímpico de Boxeo para Tokio 2020, que iba a realizarse en febrero en Wuhan, se pasó de fecha y de ciudad (Jordania). "Lo más importante es proteger la salud de los atletas", explicaron.

Hoy mucho se habla de la posibilidad, aunque no pasan de rumores. ¿Qué sucederá realmente? Solamente si el virus se puede controlar, es que los Juegos seguirán su curso. Si la epidemia crece, todo se pondrá en jaque. Cualquier tipo de opinión al respecto no deja de ser una "intención" de que algo suceda, y no respaldada por la realidad.