Una de las grandes desventajas de envejecer es que los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos, lo que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular o enfermedad cardíaca.

Sin embargo, está demostrado que una persona que corre habitualmente tiene vasos sanguíneos más jóvenes que aquellos que no hacen ejercicio.

Lo que todavía no se sabía era qué pasaba con quienes se convierten en runners de grande. Y en ese sentido se encontraron resultados que demuestran que una semana de running trae como resultado un rejuvenecimiento de ocho semanas en los vasos sanguíneos.

Esto se afirma a partir de un estudio realizado con motivo del Maratón de Londres. En esa competencia hubo 139 principiantes de entre 20 y 70 años, que comenzaron a entrenarse seis meses antes, dos veces por semana, con diferentes pruebas.

Analizando el sistema cardiovascular de estas personas antes de comenzar a entrenar y una vez finalizado el Maratón de Londres se descubrió que la rigidez de las arterias disminuyó ligeramente después de la prueba.

Es importante remarcar que la aorta, la gran arteria corporal, era cuatro años más joven que antes de entrenar, lo que supone un retorno del 800 por ciento.

También bajó la presión arterial sistólica en 4 mmHg. en esos seis meses, lo que se puede traducir en una reducción del riesgo de accidente cerebrovascular del diez por ciento en cada uno de los runners que se sometieron a los estudios. Y algo para destacar es que las mejoras más importantes se observaron en los corredores más antiguos y más lentos, por sobre los que finalizan las competencias entre los primeros lugares de la clasificación.

Es decir que no se necesita ser un corredor de élite para aprovechar el entrenamiento y las ventajas que éste representa, sino ya el simple hecho de practicar deporte presenta claramente una mejora en la calidad de vida de cada uno.