Después de varios años jugando al rugby como pilar en el club San Isidro, Martín Rospide siguió ligado al deporte pero en el running.

Así fue como gracias a la cultura de entrenamiento, no le costó adaptarse a un nuevo estilo de preparación. Pasados sus 40 años, emprendió un desafío que no es poca cosa: unir la Ruta 40 en la Argentina a lo largo de sus 5140 kilómetros en 136 días.

Pero esta travesía no queda sólo en lo deportivo, sino que también tiene un costado benéfico. 

Junto con la Fundación Ruta 40 y Racing Solidario, durante todo el trayecto pasará por diferentes escuelas y dejará donaciones.

Las instituciones que figuran dentro de su camino son:

Escuela Nº 4381 “Nevado de Acay”, La Poma (Jujuy)

Escuela Nº 4244 “El Nevado de Cachi, Las Trancas (Salta)

Escuela Nº 32 ”Dr. Alfredo Palacios”, Colalao del Valle (Tucuman)

Escuela Nº 241, Fuerte Quemado (Catamarca)

Escuela Nº 252, Las Mojarras (Catamarca)

Escuela Nº 36 "Maestro Manuel A. Reyes Ayllon”, Rio Mayo (Chubut)

Escuela Nº 72, “Constancio C Vigil”, Rio Mayo (Chubut)

Escuela No48 “Policia de Santa Cruz”, Bajo Caracoles (Sta.Cruz)

Escuela No 16 “Rudo Padre Federico Torres”, Tres Lagos (Sta.Cruz)

El amor por el deporte

Sobre sus comienzos, el deportista rememoró: “Me fui enganchando y me anoté en maratones de calle de 10, 21 y 42 kilómetros, y después pasé a las de aventura de hasta mil millas en el volcán Lanín y el cerro Catedral, en Río Negro”.

Hoy en día es entrenado por la corredora de montaña Chiara Mainetti, quien tras participar en el Mundial, viajó para acompañarlo unos cuantos kilómetros.

Antes de empezar, Martín dialogó con Rodolfo Rossi, quien ya hizo el trayecto hace unos años. En la charla, se terminó de convencer de que debía emprender el viaje.

¿Su meta? Llegar a Cabo Vírgenes el 14 de enero del 2020. 

¿Qué pasará al llegar? Entre risas, Martín responde: " “Lo único que sé es que me voy a quedar unos días a descansar en Ushuaia”.