Son polémicas, abren el debate de sus beneficios y respecto a cómo potencian la marca de los corredores, pero así y todo, sin lugar a dudas fueron las grandes protagonistas del 2019: las Nike Vaporfly cambiaron el año a base de ser el calzado de los mejores.

Así como en su momento la tecnología Boost de Adidas marcó un "antes y un después" dentro del running, hoy en día son las zapatillas de Nike las que marcan el rumbo.

De hecho, teniendo en cuenta los ganadores de las maratones Majors, los primeros puestos quedaron en manos de los que las usaron.

Incluso Eliud Kipchoge en su odisea de bajar las dos horas en la distancia de maratón las usó, con resultado favorable.

Los estudios científicos realizados con el calzado arrojan un hecho concreto: el corredor promedio mejora su performance entre un 4 y 5% respecto a su rendimiento normal.

De hecho, tomando en cuenta esos parámetros, un corredor de maratón de cuatro horas podría bajar su marca en ocho minutos. Uno de tres, al menos registraría un descenso en su marca de seis minutos.

¿Cuál es su secreto? Uno de sus principales atribuciones una placa de carbono en la entresuela, lo que ayudaría a impulsar a los corredores hacia adelante en cada zancada. 

Además, está diseñada para funcionar como una suerte de honda, o catapulta, con el fin de impulsar a los corredores.

La zapatilla también tienen espuma en la entresuela que, según los investigadores, contribuye a un mayor ahorro de energía al correr.

¿Los prohibirá la IAAF? Aún no hay un veredicto, aunque desde el ente internacional la respuesta deja muchos grises: “Los zapatos no deben estar diseñados con el fin de darles a los atletas ningún apoyo o ventaja injusta. Necesitamos pruebas para señalar que algo está mal con un zapato. Nadie ha aportado pruebas contundentes”.