Mañana martes Diego Santilli jura como jefe de Gabinete a las 16 en Casa Rosada. Llega después de la caída de Manuel Adorni, acorralado por una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Vamos a mirar la jura. Vamos a discutir si Santilli es macrista o mileísta, si Karina lo bendice o lo tolera, si Macri festejó demasiado rápido. Y mientras miramos eso, el gobierno se blinda.
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Conviene anotar lo que está pasando atrás del decorado.
Es Cambiemos sin Cambiemos
Con la designación del secretario de Prensa, ya son doce los ex funcionarios del PRO que ocupan cargos centrales en el gabinete de Javier Milei. El 60% del gobierno viene del macrismo. Caputo en Economía, Sturzenegger en Desregulación, Quirno en Cancillería, Bullrich en Seguridad, Monteoliva como su segunda, Mahiques en Justicia, Bausilli en el Banco Central, Santilli en Gabinete y absorbiendo Interior, Devitt como su segundo. Y la lista sigue.
Es el gobierno de Macri sin Macri. La diferencia es estética: en vez del helicóptero amarillo, la motosierra. En vez de "pobreza cero", "no hay plata". Los nombres son los mismos. Los apellidos también.
A los que en 2023 votaron a Milei convencidos de que esta vez sí venían "los outsiders" a romper con la rosca, hoy les toca asumir que les vendieron lo viejo con marketing nuevo.
La justicia es un negocio familiar
Juan Bautista Mahiques es ministro de Justicia. Su padre, Carlos Mahiques, fue juez de la Cámara Federal de Casación Penal. Su hermano, Ignacio Mahiques, es fiscal porteño. La familia copa tres vértices del aparato judicial al mismo tiempo. Para que se entienda: no es una coincidencia, es un linaje.
El 16 de junio, Milei firmó el Decreto 467/2026, que reforma el sistema de selección de jueces de la Corte Suprema. Eliminó el plazo para impugnaciones públicas y el criterio de diversidad de género. Traducido: menos controles, más discrecionalidad para nombrar a dedo.
A los pocos días, nombró 46 jueces de una sola vez. El Destape relevó más de 50 designaciones simultáneas. Entre los pliegos enviados al Senado figuran 95 jueces acordados con la Corte Suprema, y el primer designado fue el hijo de Horacio Rosatti, el presidente de la Corte. La justicia no se reforma: se reparte.
Los dueños del país nunca ganaron tanto
Mientras se arma el aparato político y el aparato judicial, se completa el tercer vértice: los empresarios prebendarios. Eduardo Eurnekian, Marcos Galperin, Marcelo Mindlin, Paolo Rocca, Peter Thiel. Con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y su versión ampliada, el "Súper RIGI", las grandes empresas terminan pagando proporcionalmente menos impuestos que una pyme del conurbano. Las exenciones se extienden hasta 2056. Tu hijo, si hoy tiene 10 años, va a vivir toda su vida adulta bajo este régimen, sin posibilidad de cambiarlo por voto.
Esto no es libertad de mercado. Es captura del Estado.
La motosierra fue para nosotros
A esta altura está claro a quién le pasaron la motosierra. A los salarios, que perdieron poder adquisitivo. A las jubilaciones, que ajustan por inflación pasada y nunca alcanzan. A las universidades, que tuvieron que ir a la Corte para conseguir un aumento que el gobierno se negaba a dar. A la salud pública, al transporte, a los medicamentos. Hasta ex funcionarios libertarios reconocen ya que la clase media "se está pulverizando lentamente".
¿Y a la casta? A la casta no le pasaron nada. Al contrario: la blindaron.
La frase de campaña era una trampa
"La casta tiene miedo" fue, junto con la motosierra, la frase más exitosa de la campaña de 2023. Hoy hay que decirlo con todas las letras: era una trampa retórica. La casta nunca tuvo menos miedo que ahora.
Porque la casta no era un grupo de políticos viejos a los que había que correr. La casta es la red de poder que conecta política, capital concentrado y justicia. Y esa red, hoy, gobierna. No la corrieron: la ascendieron.
Mahiques no le tiene miedo a nada. Tampoco Caputo, ni Bullrich, ni Eurnekian, ni Rocca. Tampoco Macri, aunque haga el papel de figura disgustada. Ninguno paga costo político por nada. Ninguno va preso. Ninguno devuelve plata. El único que se cayó fue Adorni, y solo cuando el escándalo personal ya no se podía tapar.
La casta no tiene miedo porque la casta es el gobierno. Porque la casta es Milei. La motosierra fue para nosotros. El blindaje, para ellos.
Mañana jura Santilli. Habrá fotos, habrá análisis, habrá tertulias. Lo importante, sin embargo, ya pasó antes de que ponga la mano sobre la Biblia: el régimen quedó consolidado. La pregunta no es quién es el jefe de Gabinete. La pregunta es quién manda en serio. Y la respuesta, a esta altura, está a la vista.
#DatoMataRelato