Las Murciélagas volvieron de Brasil con una nueva consagración internacional, pero también con un fuerte reclamo político: que el Estado garantice las condiciones necesarias para desarrollar el deporte adaptado. Florencia Massenzana y Florencia Rodas, integrantes de la Selección Argentina de fútbol para ciegas, hablaron en Algo salió mal, el stream de Data Diario, y contaron las dificultades que enfrentan para entrenar y competir pese a ser campeonas del mundo y, recientemente, campeonas de América.
“Las becas que percibimos no cubren todo. A veces es comer o entrenar para representar al país”, expresó Massenzana. La frase resume la contradicción que atraviesa al seleccionado: mientras las jugadoras acumulan títulos internacionales, todavía deben afrontar importantes obstáculos económicos para poder representar a la Argentina.
Campeonas, pero con becas que no alcanzan
La situación económica atraviesa buena parte de la preparación del seleccionado. De un plantel de entre 20 y 25 jugadoras, actualmente solo 10 reciben una beca de la Secretaría de Deportes de la Nación.
Massenzana contó que incluso tuvo que dejar su trabajo porque las convocatorias de cinco días, con entrenamientos de doble y triple turno, la obligaban a elegir entre sus ingresos y la preparación deportiva.
“Terminé dejando el empleo al sentir que debía decidir entre comer o representar a la Argentina”, relató.
Rodas destacó la importancia del CENARD para sostener los entrenamientos de alto rendimiento y explicó que las becas permitieron avanzar en la profesionalización, aunque todavía resultan insuficientes para todo el plantel.
El Estado cubrió los pasajes, pero hubo que buscar apoyo privado
La reciente Copa América disputada en Brasil volvió a mostrar las dificultades para financiar la competencia internacional. Según explicaron las jugadoras, la Secretaría de Deportes de la Nación abonó los pasajes, pero la inscripción al torneo no estaba cubierta.
Para poder competir debieron recurrir al apoyo de un sponsor privado, que también permitió sumar recursos para otras integrantes del plantel.
“Los recursos son cada vez menores para hacer estas cosas y si se sigue sosteniendo es por el esfuerzo que le ponemos las que estamos adentro de esto”, señaló Massenzana.
Las Murciélagas dependen de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (FADEC) y no tienen un vínculo directo con la AFA. La federación también busca financiamiento privado para conseguir indumentaria y otros recursos necesarios para la competencia.
“Hay que hacer ruido” para que el deporte adaptado entre en la agenda política
Las jugadoras plantearon que el problema excede al fútbol para ciegas y requiere una discusión sobre el lugar que ocupa el deporte adaptado dentro de las políticas públicas.
“Es necesario hacer mucho ruido para que a nivel político se reconozca que el deporte adaptado reúne a atletas de alto rendimiento que entrenan, se lesionan y rinden igual que la selección de Messi, Las Leonas o Los Pumas”, remarcaron.
La falta de recursos, explicaron, obliga a recurrir cada vez más al financiamiento privado incluso para participar de competencias internacionales.
“Las puertas se van cerrando y tenemos que recurrir a empresas privadas para competir, demostrando con resultados de oro la necesidad de apoyo estatal”, plantearon.
El sueño paralímpico que quedó postergado
Otro de los desafíos es conseguir que el fútbol femenino para ciegas sea incorporado a los Juegos Paralímpicos. Mientras el seleccionado masculino ya integra el programa, Las Murciélagas quedaron fuera de Los Ángeles 2028.
Rodas explicó que el crecimiento internacional de la disciplina después del Mundial de Birmingham 2023 había abierto la posibilidad de cumplir con los requisitos deportivos para llegar a los Juegos. Sin embargo, la ausencia de un seleccionado femenino de Estados Unidos terminó dejando a la Argentina fuera de esa edición.
El objetivo ahora es Brisbane 2032.
La incorporación al programa paralímpico también tendría un impacto económico: permitiría acceder a las becas del ENARD, que según explicaron son aproximadamente tres veces superiores a las que actualmente reciben de la Secretaría de Deportes.
Romper prejuicios y abrir puertas
Las Murciélagas también destacaron el impacto que tiene el deporte adaptado para transformar la vida de las personas con discapacidad.
“No hay que quedarse con las ganas de abrir puertas, hay que romper los prejuicios”, sostuvo Rodas.
Massenzana contó que llegó al fútbol para ciegas en 2016 y que se enamoró de la posibilidad de jugar con libertad dentro de la cancha. Rodas, en tanto, explicó que el deporte le permitió superar límites que durante años había considerado imposibles.
Como psicóloga, relató que pasó de levantar pesas de medio kilo a realizar sentadillas con 95 kilos y de tener miedo de correr en una cancha a hacerlo a 20 kilómetros por hora sin bastón.
“Hay que animarse a probar y no quedarse con las ganas”, resumió Massenzana.
Las Murciélagas ya hicieron su parte dentro de la cancha: fueron campeonas del mundo, revalidaron el título y ahora conquistaron América. Su reclamo apunta a que esos resultados también sirvan para abrir una discusión política sobre el financiamiento, las becas y el lugar del deporte adaptado en las políticas públicas.