El empleo público no para de caer. La motosierra de Milei ya se cobró casi 70 mil puestos de trabajo en el Estado y el mes pasado la sangría continuó.
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El dato lo confirmó el INDEC: son 69.769 los empleados menos desde que el libertario asumió la Presidencia. Y si se mira el último año, la caída es todavía más brutal: 17.477 puestos menos, un desplome del 6%.
Solo en junio, las arcas del Estado perdieron 1.656 trabajadores. Es una baja del 0,6% en un solo mes. Y no hay distinción: la administración centralizada cayó 0,7%, la descentralizada bajó 0,6%, las empresas del Estado perdieron 369 puestos.
El único sector que se salvó fue la administración desconcentrada, que sumó 76 empleos. Una cifra tan insignificante que parece un error en el informe.
El INDEC confirmó la caída del empleo público: 70 mil puestos menos en la gestión de Milei
Las cuentas del primer semestre son lapidarias. En empresas y sociedades del Estado se eliminaron 7.148 puestos, un 2,56% menos que a principios de año.
El Gobierno, por supuesto, lo celebra como un logro. Achicar el Estado, dicen, es bajar el gasto. Pero lo que no dicen es que esos números representan a personas que perdieron su fuente de ingreso.
Familias que de un mes para el otro dejaron de cobrar un sueldo. Trabajadores que pasaron de ser empleados públicos a ser parte de las estadísticas del desempleo.
La política de ajuste no discrimina. Recorta en todos los sectores y todas las escalas. Y mientras el oficialismo festeja la reducción del gasto, los trabajadores estatales miran el presente con desconfianza y el futuro con incertidumbre.
Ya no hay certezas. El empleo público, que alguna vez fue sinónimo de estabilidad, se volvió un lujo que el gobierno no está dispuesto a mantener.
La pregunta es hasta cuándo va a seguir esta motosierra. El gobierno no dio señales de frenarla. Al contrario, todo indica que el ajuste se va a profundizar. Y cuando eso pase, no va a haber más datos fríos ni informes del INDEC que oculten lo que está pasando