Daniel Hadad cuestionó el ajuste educativo de Milei: “No tiene ninguna lógica estar atacando todo el tiempo a la universidad pública”

En una entrevista con Desiré Cano para el ciclo CRUCES, fundador y CEO de Infobae advirtió sobre el deterioro educativo argentino, defendió el papel de las universidades públicas y reclamó que la educación sea una política de Estado. También cuestionó la estigmatización de la ciencia y alertó sobre la desesperanza social, la recesión y la falta de propuestas educativas de los partidos políticos.

Sabado, 17 de octubre de 2026 a las 21 03

Por Redacción

Sabado, 17 de octubre de 2026 a las 21:03


Daniel Hadad puso a la educación en el centro de la discusión sobre el futuro argentino y lanzó una advertencia sobre el rumbo del país bajo el gobierno de Javier Milei. En una entrevista con la periodista y estratega en comunicación política y corporativa Desiré Cano, en el ciclo CRUCES, el empresario y fundador de Infobae defendió el papel de las universidades públicas, cuestionó los ataques contra la ciencia y reclamó un acuerdo político que garantice una estrategia educativa de largo plazo.

“Sin universidades activas, pujantes, desafiantes, no hay salida. Para mí la salida tiene que ver sí o sí con el conocimiento”, afirmó Hadad, quien viene recorriendo distintas casas de estudios del país y manteniendo encuentros con estudiantes. Su planteo fue más allá de la discusión presupuestaria: sostuvo que la educación, la investigación y la formación de las nuevas generaciones son condiciones indispensables para que la Argentina pueda aprovechar su potencial económico y reducir las desigualdades.

En ese marco, cuestionó la estigmatización de la educación pública y advirtió sobre las consecuencias de debilitar instituciones que históricamente permitieron el acceso al conocimiento a sectores que no pueden pagar una universidad privada.

“Hay gente con ganas de estigmatizar a la educación pública. Y eso no es bueno”, señaló al referirse a lo que observa durante sus recorridas por las universidades.

“Lo caro es la ignorancia”: la defensa de las universidades públicas

Hadad planteó que la Argentina necesita recuperar el lugar que supo ocupar en materia de cultura, ciencia, investigación y producción de conocimiento. Para ilustrar su preocupación, recordó la trayectoria del sistema educativo nacional y señaló que el país perdió posiciones en indicadores internacionales de aprendizaje.

“Cuando yo veo lo que pasa en muchas universidades, digo primero, wow. Qué lindo pasa. Segundo, qué pena, no se conoce. Tercero, hay gente con ganas de estigmatizar a la educación pública”, expresó.

El periodista y empresario remarcó que no todas las familias tienen los recursos necesarios para afrontar los costos de una institución privada y reivindicó la capacidad académica de las universidades estatales. En particular, destacó el posicionamiento internacional de la Universidad de Buenos Aires (UBA), al señalar que sus resultados en los rankings superan a los de las universidades privadas argentinas.

“La gente no puede pagar todo el mundo San Andrés para los hijos, ni Di Tella, ni El Salvador, ni la UCA”, sostuvo. Y agregó que las universidades públicas fueron históricamente competitivas.

La defensa del sistema universitario estuvo acompañada por una crítica directa a las políticas que desvalorizan la educación y la investigación. “No tiene ninguna lógica estar atacando todo el tiempo a la universidad pública y al Conicet o algo está fallando. Eso no es bueno”, afirmó.

Hadad también vinculó el financiamiento educativo con las condiciones concretas en las que se enseña y se aprende. Consideró que los docentes capacitados pueden enseñar mejor, que los salarios adecuados contribuyen a mejorar sus condiciones de trabajo y que la incorporación de tecnología permite enriquecer las clases.

En ese sentido, cuestionó que se pretenda mejorar los resultados educativos sin garantizar recursos suficientes. “La educación con recursos funciona mejor que sin recursos”, resumió.

Un llamado a convertir la educación en política de Estado

Uno de los puntos más contundentes de la entrevista fue el reclamo de un acuerdo político que trascienda las diferencias partidarias. Para Hadad, la formación de las nuevas generaciones debería integrar un conjunto de objetivos básicos compartidos por todo el arco político, más allá de quién gobierne.

“La educación tiene que ser una política de Estado donde no haya tantas diferencias”, sostuvo.

El empresario propuso que dirigentes peronistas, radicales y libertarios puedan sentarse a discutir qué aprendizajes debe garantizar el sistema educativo y cómo mejorar sus resultados. Entre sus preocupaciones, mencionó las dificultades que enfrentan muchos chicos para aprender a leer durante los primeros años de escolaridad y las deficiencias en los conocimientos básicos con los que terminan la secundaria.

También cuestionó los resultados que atribuyó al modelo pedagógico vigente y reclamó revisar los contenidos y las metodologías de enseñanza. A su entender, los programas educativos deben actualizarse y contemplar los cambios tecnológicos que atraviesan la sociedad.

Hadad sostuvo que el problema excede las discusiones técnicas y tiene consecuencias directas sobre las oportunidades de los jóvenes. Según planteó, la frustración que genera no alcanzar los objetivos educativos puede profundizar la exclusión y limitar las posibilidades de desarrollo personal y laboral.

Por eso, reclamó que los partidos políticos presenten propuestas concretas en materia educativa y que la discusión ocupe un lugar central en la agenda electoral.

Críticas a Milei por degradar el área educativa

Hadad cuestionó además la decisión del Gobierno nacional de reducir el rango institucional del área educativa, que pasó de ministerio a secretaría. Aunque reconoció que puede tratarse de un cambio formal dentro de la estructura estatal, consideró que tiene un peso simbólico sobre las prioridades oficiales.

“Si yo, de ministro, lo degrado, le bajo el grado, lo transformo en secretario, es porque mucho no me importa”, afirmó.

La crítica apuntó a una cuestión que, para el empresario, resulta central: el lugar que ocupa la educación en la agenda de un gobierno no se define solamente a través de declaraciones, sino también mediante las decisiones institucionales, presupuestarias y políticas.

En esa línea, planteó que la discusión educativa debería ser ineludible durante la campaña electoral y reclamó que los candidatos expliquen qué harán para mejorar la enseñanza, fortalecer las escuelas y garantizar que los estudiantes adquieran los conocimientos necesarios.

“Estoy tratando de reunirme en estos días con el referente del partido A en educación, el referente del partido B”, contó. Sin embargo, señaló que le resulta difícil encontrar interlocutores que puedan explicar con claridad las propuestas de sus espacios.

El planteo adquiere relevancia de cara a las elecciones presidenciales de 2027, un escenario que Hadad consideró decisivo para evaluar el rumbo económico y político del país.

Desigualdad, pobreza y chicos que llegan con hambre a la escuela

La entrevista también abordó el deterioro de las condiciones sociales y las dificultades que atraviesan amplios sectores de la población. Hadad aseguró que, durante sus observaciones de grupos de discusión, encuentra dos sentimientos recurrentes: tristeza y desesperanza.

“Me parece absolutamente injusto que la sociedad tenga esa desesperanza”, afirmó. Y advirtió que perder la esperanza puede conducir al abandono y a la pérdida del deseo de progresar.

Frente a esa situación, rechazó la idea de que la Argentina sea un país sin futuro y sostuvo que cuenta con recursos naturales, capacidades productivas y posibilidades de crecimiento. Sin embargo, advirtió que ese potencial convive con profundas desigualdades y con sectores urbanos en los que persisten situaciones de marginalidad.

Al referirse a las perspectivas económicas, mencionó las oportunidades vinculadas con la minería, el litio, el cobre, Vaca Muerta y el campo. Pero señaló que el aprovechamiento de esas riquezas no garantiza, por sí mismo, una mejora en las condiciones de vida de toda la población.

“Lo que más rápido hay que hacer es encontrar mecanismos para que los chicos terminen, puedan ir al colegio bien comidos”, sostuvo al referirse a las prioridades sociales.

Hadad consideró que la escuela no debería tener que reemplazar las responsabilidades alimentarias de los hogares, aunque reconoció la complejidad de la situación. En ese contexto, reclamó sensibilidad y atención hacia quienes atraviesan mayores dificultades económicas.

Su planteo vinculó directamente la educación con la pobreza: las oportunidades de aprendizaje no dependen exclusivamente de los contenidos o de la preparación docente, sino también de las condiciones materiales en las que los estudiantes llegan al aula.

La inteligencia artificial y el desafío de formar a las nuevas generaciones

Otro de los ejes de la conversación fue el impacto de la inteligencia artificial (IA) sobre el trabajo, la educación y las capacidades que necesitarán las próximas generaciones.

Hadad consideró que la IA representa una transformación que excede el plano tecnológico y modifica la manera en que las personas trabajan y se relacionan con el conocimiento.

“La inteligencia artificial no es un cambio tecnológico, es un cambio antropológico que nos va a cambiar a todos la vida”, afirmó.

Desde su experiencia empresarial, explicó que la incorporación de estas herramientas puede acelerar procesos de formación profesional y abrir oportunidades para jóvenes que no necesariamente cuentan con una preparación técnica tradicional. Como ejemplo, relató una experiencia en una redacción de México, donde un sistema de trabajo con jóvenes y mentores permitió reducir de cinco o seis años a uno el tiempo estimado para formar editores.

Sin embargo, destacó que la tecnología no reemplaza la necesidad de desarrollar criterio propio, pensamiento crítico y capacidad para evaluar la información. Según explicó, los jóvenes que trabajan con inteligencia artificial necesitan supervisión y acompañamiento para identificar errores, cuestionar resultados y tomar decisiones.

En esa línea, advirtió sobre el riesgo de utilizar estas herramientas como un atajo que evite el esfuerzo intelectual, aunque también reconoció las oportunidades que ofrecen cuando se emplean con curiosidad y objetivos claros.

Para Hadad, el desafío educativo consiste en preparar a los estudiantes para un mundo en transformación, sin descuidar los conocimientos básicos ni la capacidad de pensar de manera autónoma.

“El conocimiento” como herramienta para salir de la pobreza

A lo largo de la entrevista, Hadad volvió sobre una idea que atravesó sus reflexiones acerca de la educación, la economía y la sociedad: el acceso al conocimiento es una condición para ampliar las oportunidades y romper los límites que impone el origen social.

Al recordar su propia historia, contó que fue la primera persona de su familia en graduarse de la universidad. Su padre no había terminado la escuela secundaria y su madre tampoco había podido continuar sus estudios. Por eso, reivindicó el esfuerzo que hicieron para que pudiera formarse y construir su trayectoria profesional.

“Muchas veces no se puede ser lo que no se conoce”, reflexionó al recordar las diferencias sociales que descubrió durante su paso por la UCA.

Esa experiencia personal apareció también en su mirada sobre los estudiantes que encuentra durante sus recorridas universitarias. Hadad dijo reconocer en muchos jóvenes las inquietudes, las ambiciones y las dificultades que él mismo experimentó durante sus primeros años.

En ese sentido, defendió la necesidad de que las nuevas generaciones tengan acceso a oportunidades de formación que les permitan imaginar otros horizontes y desarrollar sus capacidades.

“Lo que hace que la gente pueda salir de esa villa es el conocimiento”, afirmó, al destacar el papel de la educación como herramienta de movilidad social.

La entrevista con Desiré Cano dejó así una advertencia sobre el presente argentino y una discusión de fondo sobre el futuro: para Hadad, el país no podrá aprovechar sus riquezas ni construir una sociedad con mayores oportunidades si descuida sus universidades, debilita la investigación científica y deja la educación fuera de los acuerdos fundamentales de su dirigencia política.

 

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