La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, hizo una confesión que el gobierno de Javier Milei seguro no quería escuchar.
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En una entrevista en Radio Mitre con Eduardo Feinmann, la funcionaria respondió acerca de la alta tasa de suicidios entre los miembros de las Fuerzas de Seguridad y que una de las razones principales es el endeudamiento de los efectivos.
La declaración llamó la atención y dejó expuestas las consecuencias que el ajuste también tiene dentro de las Fuerzas.
Crece la preocupación por los suicidios en las fuerzas: qué dijo Monteoliva
El dato es duro, pero también generó rechazo la respuesta de Monteoliva cuando fue consultada por el tema. La ministra sostuvo que el suicidio es un problema que “ataca a toda la sociedad en su conjunto”.
De esta manera, vinculó la situación dentro de las Fuerzas con una problemática general del país, en lugar de asumir una responsabilidad específica sobre lo que ocurre con los efectivos.
Monteoliva dio números concretos. Dijo que en 2025 hubo un 30% más de casos que en 2024. También contó que hace diez años, cuando ella comandaba la Dirección Nacional de Estadística Criminal, se registraban 2.300 suicidios por año.
Hoy, la cifra llegó a 5.300. "Los suicidios en las Fuerzas y los suicidios en la sociedad aumentaron", resumió. Pero no dijo qué va a hacer el gobierno para frenarlo.
Lo que la ministra dejó entrever es que el problema no es solo mental, también es económico. Aseguró que hay "niveles de endeudamiento formal e informal al interior de las Fuerzas" y que muchas veces "el efectivo es el único que tiene un recibo de sueldo y sirve de garante".
En otras palabras: los policías y militares están ahogados, no llegan a fin de mes y la desesperación, en algunos casos, los lleva al límite.
Monteoliva, además, reconoció que el tema "preocupa" y que trabajan en políticas de acompañamiento. Pero también fue honesta: "Quisiera que todos nuestros efectivos tengan lo que necesitan en el bolsillo, pero estamos en un contexto donde nos toca que esas decisiones respondan a lo que se trabaja con el equipo económico". Esa frase lo dice todo: el gobierno sabe que los efectivos ganan poco, pero el ajuste está primero.
El reconocimiento de Monteoliva no es un dato menor. Es la admisión de que el gobierno de Milei, que prometió ordenar la economía, está dejando en el camino a quienes deberían cuidar el orden en las calles.
Los efectivos ven cómo sus salarios se derrumban, sus deudas crecen y, en el peor de los casos, cómo la desesperación los lleva a tomar una decisión irreversible.