La Armada Argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia.
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El gobierno de Javier Milei, como parte de su plan de ajuste y desregulación, tomó una decisión que generó una fuerte alerta en las filas militares: cerrar y desmantelar la Base Aeronaval de Punta Indio, ubicada en el noreste de la provincia de Buenos Aires.
La medida, que forma parte del denominado "Plan Dédalo", implica el traslado de las operaciones a Bahía Blanca y el cese de actividades en un lugar que, desde 1925, fue la cuna de la aviación naval argentina.
El pueblo de Punta Indio, en alerta por el cierre de la Base
El anuncio no fue una sorpresa para quienes vienen siguiendo la política de desguace del gobierno libertario. Pero el impacto, según un informe reservado de la Armada que publicó Clarín, es mucho más grave de lo que el oficialismo está dispuesto a reconocer.
El documento advierte que el cierre del Taller Aeronaval de Punta Indio (TVPI) no es un mero cese de actividades logísticas, sino la "disolución de un activo estratégico crítico" para la defensa nacional.
La pérdida de capacidades técnicas, experiencia acumulada y autonomía operativa podría ser irreversible.
La motosierra de Sturzenegger
El principal impulsor de esta medida es el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien según fuentes militares, sostuvo en reuniones con altos mandos que, con la tecnología actual y la cooperación de Estados Unidos, la Armada "no necesita ni barcos ni aviones".
La frase, que en cualquier otro contexto podría sonar a provocación, es la síntesis de la doctrina del gobierno: el Estado no debe tener capacidad operativa, sino depender de la buena voluntad de los aliados.
El cierre de Punta Indio se suma a una seguidilla de medidas que golpean a la Armada. El presupuesto 2026 ya sufrió un recorte de entre 11.800 y 27.000 millones de pesos.
La semana pasada se anunció el retiro definitivo de los cinco aviones Super Étendard Modernisé comprados en 2018, que nunca estuvieron en condiciones de volar.
El impacto en el pueblo
La Base Aeronaval de Punta Indio no es solo un activo militar. Es el motor económico de la región. Según el intendente David Angueira (peronista), la base mueve más de 600 millones de pesos mensuales en el distrito.
El cierre dejará sin trabajo a más de 180 trabajadores civiles y 250 efectivos militares. "Esto significa un golpe muy fuerte para nuestra comunidad desde lo social y económico", dijo Angueira.
En el pueblo, la bronca es mayúscula. "No hubo forma de conmoverlo ni que entienda lo que estaba anunciando. Todo el personal llorando no podía creer la frialdad con la que comunicaron esto", contó el ex intendente Hernán Y Zurieta.
La Armada, dividida y en alerta
El informe de la Armada encendió una luz de alerta. El almirante retirado Jorge Enrico, en un duro diagnóstico titulado "La decadencia de la Armada Argentina", sostiene que la pérdida de capacidades operativas ya no es solo un problema presupuestario, sino una degradación de la capacidad para defender el Atlántico Sur.
El cierre de Punta Indio, la pérdida de la capacidad aeronaval con el pase a reserva de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina y la baja de los Super Étendard, sin un reemplazo equivalente, afectan las capacidades de combate, vigilancia y guerra antisubmarina.
El almirante Romay, jefe de la Armada, está bajo una fuerte presión por la magnitud del ajuste. La fuerza está dividida internamente: algunos aceptan el Plan Dédalo como una "modernización", otros lo ven como el principio del fin.
ATE, el gremio que representa a los trabajadores civiles de las Fuerzas Armadas, se movilizó este jueves al Ministerio de Defensa: "No vamos a permitir el cierre y traslado de la Base Aeronaval de Punta Indio, ya que esto no solo implicaría una afectación para los trabajadores y sus familias, sino que arrasaría con el entramado económico y social de la propia Punta Indio", dijo el secretario general del gremio, Rodolfo Aguiar.