El endeudamiento de las familias, la pérdida de poder adquisitivo, la caída del empleo formal y el proceso de desindustrialización fueron algunos de los principales temas que atravesaron la entrevista que Federico “Fede” Mochi, legislador de la Ciudad de Buenos Aires, y la diputada nacional y economista Julia Strada mantuvieron con Javier “El Profe” Romero en Algo salió mal, el stream de Data Diario.
Durante la conversación, Mochi cuestionó el discurso oficial sobre la creciente morosidad y sostuvo que el problema no puede analizarse como una simple cuestión entre particulares. Para el legislador, detrás del endeudamiento existe una política económica que está deteriorando los ingresos de amplios sectores de la sociedad.
“Cualquier persona que denuncia inestabilidad económica, mora o malestar son enemigos”, afirmó Mochi, al describir lo que considera una creciente confrontación del Gobierno con sectores que incluso fueron parte de su electorado.
Endeudamiento: “Es un problema de la política económica”
El debate comenzó a partir de la situación de las familias endeudadas y las dificultades para afrontar los vencimientos de tarjetas y créditos.
Mochi planteó que la política económica genera el contexto en el que se producen las relaciones financieras entre privados y marcó la distancia entre los niveles de deuda y los ingresos de los trabajadores.
“Primero, que es un problema de la política económica”, sostuvo. Y agregó que, frente a un promedio de deuda por persona que ubicó en torno a los 2,5 millones de pesos y salarios promedio cercanos a 1,2 millones, existe un escenario de “sobreendeudamiento”.
Para el legislador, incluso una eventual renegociación de las obligaciones familiares no resolvería el problema de fondo si no existe una recuperación de los ingresos.
“Vos podés encarar un proceso de renegociación o de refinanciamiento de las deudas familiares, pero en seis meses volvés a tener la misma historia si la gente no mejora sus ingresos”, advirtió.
Strada coincidió en cuestionar el enfoque oficial y señaló que una parte importante del endeudamiento no surge necesariamente de la toma deliberada de préstamos, sino de la imposibilidad de las familias de cancelar sus consumos con tarjeta de crédito cuando llega el vencimiento.
La economista también puso el foco sobre las tasas de las plataformas financieras y, particularmente, sobre Mercado Pago. Según explicó durante la entrevista, la empresa concentra una porción significativa del mercado fintech y ofrece diferentes tasas según el perfil crediticio de cada usuario.
En ese marco, cuestionó que se presente la problemática exclusivamente como una relación entre privados cuando, a su entender, existen condiciones económicas y regulatorias que también requieren intervención estatal.
“Se están peleando con la gente”
Mochi vinculó la situación de las familias endeudadas con un problema más amplio: el modelo económico implementado por el Gobierno.
“El problema de la mora está vinculado a un problema de modelo económico”, afirmó, y sostuvo que las políticas oficiales apuntan a una economía orientada hacia un sector minoritario de mayores ingresos.
En ese sentido, habló de un proceso de concentración y deterioro de las condiciones materiales de amplios sectores de la población, con caída del empleo formal y del salario real.
“Por ordenar la macro con el dogma con el que vinieron, se están peleando con la gente”, sostuvo.
El legislador también cuestionó la idea de que el crecimiento de determinadas actividades pueda compensar la pérdida de puestos de trabajo en otros sectores. Según planteó, mientras algunas ramas vinculadas a los recursos naturales muestran expansión, la industria y el empleo formal atraviesan una situación crítica.
“Sin laburo, salario real bajo. Solo crece el monotributo”, resumió.
Strada: “La cuestión industrial es gravísima”
Strada profundizó el análisis y rechazó la idea de contraponer una supuesta “macro” ordenada con una “micro” deteriorada.
Según la economista, el empleo, la industria y el nivel de consumo también forman parte de la discusión macroeconómica, aunque constituyen variables que el Gobierno no estaría priorizando.
“La industria es la macro”, sostuvo durante la entrevista.
Strada consideró que la estrategia oficial consiguió contener determinados indicadores mediante una fuerte contracción de la demanda, pero advirtió que ese resultado tiene un costo social elevado.
En una de las definiciones más contundentes de la entrevista, afirmó: “Milei hizo mierda a la gente y entonces la inflación la puede sostener en torno al dos”.
Para la diputada, la discusión sobre si la inflación mensual se ubica en 2%, 2,5% o eventualmente 1% pierde centralidad cuando una parte de la población no logra llegar a fin de mes.
“Llega un punto en donde no interesa si es dos, si es 2,5, si llega a ser 1,8 o si llega a ser 1”, señaló.
La industria, en el centro de la discusión
Uno de los tramos más fuertes del programa estuvo dedicado a la situación industrial. Strada enumeró distintos casos recientes de despidos y cierres de empresas en diferentes provincias para graficar el impacto de la crisis.
Mencionó, entre otros casos, a Granja Tres Arroyos, Dass, un aserradero de Misiones, Unilever en Mendoza y Pampa Energía en Santa Fe, además del cierre de una empresa textil.
Mochi sostuvo que existe una contradicción entre el crecimiento de algunos indicadores económicos y la evolución del mercado laboral.
“Hoy es la primera vez en la historia que crece la economía pero caen puestos de laburo”, afirmó.
El legislador cuestionó además que el crecimiento de los monotributos sea presentado como equivalente a la creación de empleo. Según explicó, esa categoría no permite medir por sí misma la calidad de los ingresos ni las condiciones laborales.
Strada, por su parte, llevó la discusión hacia las economías provinciales. Señaló que incluso distritos asociados al crecimiento de la minería o los hidrocarburos pueden registrar destrucción de puestos de trabajo en otras ramas.
“Hay una sola provincia que genera neto puestos de trabajo y empresas, que es Neuquén”, afirmó, y advirtió que el desarrollo de actividades extractivas no alcanza para garantizar un proceso de crecimiento equilibrado en todo el país.
El RIGI y la discusión por el empleo
Otro de los puntos abordados fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Mochi cuestionó que las inversiones previstas bajo ese esquema puedan compensar la cantidad de empleos destruidos.
Según planteó, los proyectos aprobados podrían generar una cantidad de puestos muy inferior a los empleos formales perdidos durante el período analizado.
Strada aclaró que la crítica no implica desconocer la importancia de sectores como la minería o el petróleo. El problema, sostuvo, es pensar que esas actividades por sí solas pueden resolver las necesidades económicas de un país con una estructura productiva diversificada.
La economista puso como ejemplo el caso de un empresario de Lobos dedicado a reparar equipamiento para la actividad petrolera. Según relató, el empresario le explicó que estaba quedándose sin mercado porque resultaba más barato importar los equipos desde China que repararlos en Argentina.
“Me estoy fundiendo porque es más barato importar el equipo de China que repararlo en Argentina”, relató Strada.
También mencionó el caso de Peabody, empresa que trasladó parte de su producción a Paraguay, y sostuvo que la reducción de costos no garantiza por sí misma la viabilidad de una empresa cuando el principal problema es la caída de la demanda.
“Están destruyendo las pymes y las industrias nacionales”
Mochi cuestionó directamente la política de apertura comercial impulsada por el Gobierno.
“Abren las importaciones para controlar la inflación pero están destruyendo las pymes y las industrias nacionales”, sostuvo.
Para el legislador, el objetivo de mostrar una inflación más baja está siendo perseguido a costa de la producción nacional y del empleo.
“Es muy macabra la lógica”, afirmó, al referirse a un esquema en el que la contención del indicador de precios puede producir, según su análisis, un deterioro de las capacidades productivas del país.
La discusión también alcanzó a las empresas que abastecen a sectores en expansión. Strada planteó que si una compañía argentina no puede competir con productos importados aun cuando existe una actividad extractiva creciente, se rompe el entramado de proveedores locales que debería acompañar ese desarrollo.
La salida: un proyecto industrial argentino
Hacia el final de la entrevista, Romero planteó la necesidad de discutir si existe una salida al escenario actual.
Strada respondió afirmativamente y propuso recuperar una política industrial, pero con una mirada orientada a evaluar qué sectores generan empleo, divisas y transferencia tecnológica.
“La Argentina tiene que definir su inserción internacional en el mundo”, sostuvo, y planteó la necesidad de construir un “proyecto nacional argentino con una apuesta por lo nuestro”.
La economista también defendió la necesidad de revisar las políticas de promoción industrial para determinar cuáles funcionaron y cuáles no, con el objetivo de asignar los recursos públicos de manera más eficiente.
Mochi coincidió con esa perspectiva y ubicó al peronismo como el espacio encargado de construir una alternativa frente al modelo libertario.
“Desde el peronismo tenemos que plantear un modelo alternativo que nos dé esperanza”, afirmó.
Y sintetizó el desafío político en una idea: frente a un Gobierno que, según su mirada, destruye la industria y deteriora el salario real, el peronismo debe ofrecer una propuesta basada en el desarrollo productivo y la recuperación de los ingresos.
“Todos queremos vivir en una Argentina donde por lo menos se pueda llegar a fin de mes y por qué no soñar con algo más que eso”, concluyó.
La entrevista dejó así planteada una discusión que excede los números de inflación: qué modelo productivo, laboral y social puede sostenerse en la Argentina y, fundamentalmente, quiénes se benefician y quiénes quedan afuera de ese esquema.