Augusto Servello acaba de ganar la medalla de oro en florete en los Juegos Sudamericanos de Santa Fe, pero lejos de quedarse solamente con la celebración del logro deportivo, aprovechó su visita a “Algo salió mal”, el stream de Data Diario, para contar qué hay detrás de una medalla internacional: falta de competencias, dificultades para financiar viajes, trabajos paralelos y familias que terminan sosteniendo carreras deportivas.
Junto a la también esgrimista argentina Micaela Silva, Servello habló con Javier “El Profe” Romero y Lautaro “Lauti” Castañeda sobre la situación del deporte argentino y puso el foco en la falta de recursos para el alto rendimiento.
“El medallero no refleja la realidad de la situación del deporte. Uno sale a dar lo máximo por competir en su país, pero no contamos con las herramientas para competir con el resto de los países”, sostuvo.
Tres torneos en un año
Servello recordó que durante 2016 y 2017, cuando atravesaba su etapa como juvenil, viajaba regularmente a Europa para competir en Copas del Mundo juveniles y de mayores y conseguir podios.
La situación, según relató, cambió con el paso de los años. “Hoy, con 26 años y en mi mejor momento, tuve tres torneos en el año y llegué sin roce competitivo” a los Juegos Sudamericanos, explicó.
Para el esgrimista, la competencia internacional resulta indispensable para quienes buscan sostenerse en el alto rendimiento.
“Necesitás medirte con los mejores constantemente porque la exigencia es tres veces mayor que en un nacional”, señaló.
Y sintetizó su mirada sobre el vínculo entre los recursos y los resultados: “El alto rendimiento es matemático: si hay inversión se ven resultados, si no, va decayendo”.
Una campeona que trabaja para poder competir
La situación relatada por Micaela Silva expuso otra de las dificultades que atraviesan los deportistas argentinos.
La esgrimista contó que hace cuatro años y medio decidió instalarse en Madrid porque financiar las competencias internacionales desde Argentina se había vuelto imposible. En España trabaja y utiliza sus propios ingresos para afrontar la mayor cantidad de competencias posibles.
“Para tener esas becas hay que hacer resultados, pero se necesita inversión previa para poder hacer un resultado”, explicó.
Silva también relató que en Argentina combinaba estudio, entrenamiento y trabajo: “Salía a las 6 AM y volvía a las 12 PM”. En Madrid, contó, hay ocasiones en las que trabaja 12 horas, entrena por la mañana y luego toma un vuelo para disputar una Copa del Mundo que financia “a pulmón”.
“Yo tengo que estar pensando en que tengo que ir a trabajar, que tengo que responder a mi jefe, cumplir con responsabilidades, no puedo dedicarle el 100% a tratar de dar lo mejor de mí como deportista”, planteó.
La comparación con Chile
Durante la entrevista, Servello también comparó las condiciones con las que compiten deportistas argentinos y chilenos.
“Los chilenos se pasan cinco meses en Europa preparando el circuito”, señaló. Según su relato, por una medalla de menor rango recibieron un bono de 8.000 dólares y una beca mensual de 2.000 dólares durante cuatro años.
En su caso, afirmó que la beca correspondiente a una medalla de oro es de 850.000 pesos argentinos, mientras que la de un campeón olímpico ronda el millón de pesos.
La diferencia, explicó Silva, también se refleja en la presión que implica competir por una beca. En florete femenino, el equipo argentino perdió por dos puntos la posibilidad de quedarse con el tercer puesto en los Juegos Sudamericanos. Al no conseguir la medalla, explicó, no hay beca asociada a ese resultado.
“Mi madre patrocinó casi el 90% de mi carrera”
Servello también contó que buena parte de su trayectoria deportiva fue sostenida económicamente por su familia.
“Mi madre patrocinó casi el 90% de mi carrera”, afirmó, y estimó que su familia destinó a su carrera deportiva un monto equivalente al valor de tres departamentos.
“Si hubiese dependido del apoyo oficial no habría hecho ni la mitad de mis resultados”, sostuvo.
Según explicó, muchos de sus colegas deben trabajar para poder sostenerse. Mencionó el caso de la nadadora Maca Ceballos, que da clases de natación, y contó que él mismo actualmente tiene dos trabajos para ahorrar e iniciar la clasificatoria olímpica.
“Muchos colegas no salen a hablar por miedo a las represalias”
En ese punto, Servello hizo una de las declaraciones más fuertes de la entrevista y aseguró que existe temor entre otros deportistas a expresar públicamente sus reclamos.
“La mayoría tiene que trabajar para comer. Maca Ceballos está dando clases de natación y yo estoy con dos trabajos a la par para ahorrar e iniciar la clasificatoria olímpica”, relató.
Y agregó: “Muchos colegas no salen a hablar por miedo a las represalias”.
El esgrimista aclaró que entiende las dificultades económicas que atraviesa el país, pero cuestionó la distancia entre las exigencias que reciben los atletas y las herramientas con las que cuentan para cumplirlas.
“Entendemos la situación del país y la pobreza, pero las exigencias de los dirigentes bajan hacia nosotros con muy pocas herramientas”, afirmó.
“Calidad y talento sobran”
Sobre el cierre de la entrevista, Servello planteó que los resultados obtenidos por los atletas argentinos no necesariamente reflejan las condiciones en las que desarrollan sus carreras.
“Es algo natural del argentino: ir superándose constantemente con pocas herramientas. Calidad y talento sobran, pero imaginate cuántos campeones más tendríamos si tuviéramos algo decente”, sostuvo.
La experiencia de los dos esgrimistas dejó así planteada una paradoja: mientras los resultados internacionales permiten celebrar medallas y ubicar a Argentina entre los países destacados de la región, detrás de esos logros aparecen deportistas que trabajan, financian sus propios viajes y dependen en muchos casos del respaldo económico de sus familias para poder competir.
Para Servello, la conclusión es directa: “Es importante aclarar que no es un gasto, sino una inversión”.