Este miércoles, la comunidad científica volvió a las calles para exigirle al Gobierno que frene el desmantelamiento del sistema de ciencia y tecnología.
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Trabajadores e investigadores del CONICET se concentraron frente al Polo Científico Tecnológico, en el barrio porteño de Palermo, para reclamar la prórroga de las becas de unos 400 investigadores posdoctorales que, de no renovarse, quedarán sin ingresos a partir del 31 de julio.
La protesta comenzó a las 10 de la mañana en la sede de Godoy Cruz al 2300 y se extendió hasta el mediodía con una conferencia de prensa, en coincidencia con una reunión del Directorio del organismo que los becarios consideraban una de las últimas instancias para destrabar el conflicto.
La fecha no fue casual: la movilización se realizó en el 60° aniversario de la Noche de los Bastones Largos, deel episodio de represión a docentes e investigadores durante la dictadura de Onganía.
CONICET: becarios posdoctorales reclaman fondos y advierten sobre una "fuga de cerebros"
El núcleo del pedido es concreto: los becarios exigen la prórroga inmediata de sus contratos hasta que se publiquen los resultados de la Convocatoria CICYT 2025, que determinará su ingreso a la Carrera del Investigador Científico.
El problema es que esos resultados no estarán listos hasta 2027, lo que deja a los científicos en un limbo de al menos un año sin ingresos ni continuidad laboral.
“Llevamos ocho años de formación, con becas que tienen una fecha de inicio y de final. Como becarios nos presentamos a concursos para ascender a la carrera de investigadores. Sin embargo, el gobierno demoró todo el proceso de ingreso”, explicó una investigadora presente en la protesta.
En diálogo con la prensa, el becario Jonathan Flores fue contundente: “La salida no puede ser tener que buscar trabajo en otro país. Lo que pedimos es la continuidad de las becas para mantener nuestras líneas de investigación”.
El sector científico estima que se necesita una partida presupuestaria adicional de entre 2.000 y 3.000 millones de pesos para evitar la interrupción de esas 400 líneas de investigación, que representan años de trabajo y formación.
Esa autorización depende directamente de la Jefatura de Gabinete, a cargo de Diego Santilli, a quien los becarios enviaron una carta abierta manifestando la urgencia del reclamo.
El Gobierno: “No hay fondos” y “no mueve el amperímetro”
La postura oficial es sostener el ajuste y “soportar las manifestaciones”. Una decisión que, según los investigadores, profundiza un proceso de desmantelamiento del sistema científico que ya lleva más de dos años.
La inversión en ciencia cayó hasta representar apenas el 0,15% del PBI, uno de los niveles más bajos de la historia argentina.
A pesar de la negativa gubernamental, el reclamo cuenta con un amplio respaldo. Cinco de los ocho integrantes del Directorio del CONICET firmaron una declaración apoyando el pedido de los becarios.
La protesta sumó el acompañamiento de más de 100 institutos de investigación, universidades y asociaciones científicas nacionales e internacionales. También legisladores de la oposición se sumaron al reclamo.
Durante la manifestación, los investigadores denunciaron que el Gobierno retiró la partida presupuestaria que ya había sido aprobada para sostener esas investigaciones.
También hubo críticas directas al presidente del CONICET, Daniel Salamone. Los manifestantes levantaron carteles que rezaban “Salamone: sin ciencia no hay Conan”.
El conflicto se inscribe en un escenario de degradación generalizada. Durante la gestión de Javier Milei ya se perdieron alrededor de 2.400 puestos de trabajo en el CONICET.
Los salarios, además, registran una caída superior al 40% en términos reales. Como advirtió Flores: “Estamos atravesando un período de desfinanciamiento y desmantelamiento del sistema científico. Es una situación que muchos denominamos ‘cientificidio’”.