El presidente Javier Milei confirmó este sábado que será candidato a la reelección en las elecciones de 2027. Lo hizo en una entrevista radial donde, como es costumbre, mezcló autobombo, ataques a los medios y una defensa cerrada de su gestión.
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"Es futuro contra pasado, progreso contra decadencia", dijo, en una frase que parece calcada de sus discursos de campaña.
Milei reconoció que el país "no está bien", pero aclaró: "No vivimos en Suiza". La comparación es una confesión involuntaria: el gobierno de Milei prometió convertir a la Argentina en una potencia, y hoy el principal argumento del Presidente es que no somos Venezuela.
El propio Milei dijo que la pobreza bajó de 57% a 30%, pero la medición del INDEC para el primer semestre de este año arrojó un 48,7%. Los números no le cierran.
Milei confirmó que irá por la reelección y volvió a negar una crisis de endeudamiento
El Presidente también cuestionó a los periodistas y analistas políticos por su "deshonestidad intelectual". "¿Discutimos sensaciones con encuestitas fabricadas o miramos los datos que dice el crecimiento?", dijo. "Dicen que la gente no llega a fin de mes pero antes llegaban a menos todavía"
La afirmación es, como mínimo, discutible. La economía muestra signos de recuperación en algunos sectores, pero el bolsillo de la mayoría no lo refleja.
Milei también habló sobre el endeudamiento de las familias y aseguró que "no representa un problema", que el inconveniente recae sobre familias del sector no bancario.
Para él, es un tema técnico, no humano. "Si va a hacer una operación que entraña más riesgo, ¿le pone más o menos tasa? Eso es lo que pasa con los préstamos de estas características", explicó. Como si el endeudamiento de las familias fuera una ecuación matemática.
Dijo que los préstamos con tasas altas son una cuestión del mercado y que "Papá Estado no puede salvar todo". Una frase que choca con la realidad de millones de argentinos que no pueden pagar sus deudas.
Además, el Presidente volvió a insistir en la teoría de la "campaña antiargentina" y acusó a Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados Unidos y el PSOE de estar detrás.
"Se usó toda una parafernalia para crear una campaña anti-Argentina con los socios del socialismo del siglo XXI", afirmó.
Y apuntó directamente a Brasil: "Esa campaña estuvo impulsada básicamente por Brasil, que vive interfiriendo en los procesos electorales de toda la región".