El gobierno de Axel Kicillof atraviesa uno de los momentos más complejos de su relación con los trabajadores estatales bonaerenses. Docentes, estatales y judiciales formalizaron en las últimas horas reclamos ante el Ministerio de Trabajo para exigir la reapertura urgente de las negociaciones paritarias, mientras el pago del medio aguinaldo comenzó sin ninguna mejora salarial incorporada a los haberes de junio.
La situación expuso una tensión creciente entre la administración provincial y los sindicatos que históricamente acompañaron políticamente al gobernador. La ausencia de una propuesta salarial durante la última reunión paritaria terminó por agotar la paciencia de las organizaciones gremiales.
El Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), integrado por SUTEBA, FEB, UDOCBA, AMET y SADOP, fue el primero en salir a exigir una respuesta oficial. Tras el encuentro del viernes pasado, en el que la Provincia no llevó ninguna oferta concreta, el espacio reclamó una "urgente recomposición salarial antes de que cierre el sistema de liquidación".
La flamante secretaria general de SUTEBA, María Laura Torre, ya había advertido semanas atrás que “los salarios hay que fortalecerlos”, una definición que ahora cobra especial relevancia frente al deterioro del poder adquisitivo de los docentes bonaerenses.
ATE advirtió por el malestar de los estatales
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) bonaerense también elevó una nota formal reclamando la reapertura de la discusión salarial.
El secretario general del sindicato, Claudio Arévalo, aseguró que "hay mucho malestar en las y los estatales que están esperando una respuesta para poder recuperar el poder adquisitivo de sus salarios".
Además del reclamo salarial, el dirigente apuntó contra el incremento de tarifas y servicios básicos, y reclamó avances en los procesos de pase a planta permanente y la convocatoria a mesas técnicas sectoriales.
La Asociación Judicial Bonaerense (AJB) se sumó este lunes al reclamo. El gremio recordó que el acuerdo alcanzado en marzo incluía una cláusula de reapertura durante junio que el Ejecutivo provincial decidió no activar.
La inflación volvió a ganarle a las paritarias
Los números son el principal argumento de los sindicatos. El acuerdo salarial firmado en marzo contempló una suba acumulada del 9% entre febrero y abril, mientras que la inflación del mismo período alcanzó el 11%.
Con el índice de mayo incorporado, la inflación acumulada de 2026 ya llegó al 14,7%, ampliando la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores estatales.
Según los gremios, durante los últimos dos años de gestión de Kicillof los salarios de los empleados públicos bonaerenses acumularon una pérdida superior al 26%.
El dato golpea especialmente a una administración que históricamente construyó buena parte de su vínculo político con los sindicatos estatales y docentes.
Aguinaldo sin aumento y tensión creciente
El Ejecutivo bonaerense llegó a las reuniones de los días 12 y 13 de junio con una sola certeza: el aguinaldo se pagaría en tiempo y forma. También anunció una actualización del 30% en las asignaciones familiares, distribuida en tres tramos desde julio.
Sin embargo, no hubo ninguna oferta salarial.
Con los haberes de junio ya liquidados, cualquier incremento que eventualmente acuerde la Provincia recién impactará en los salarios de julio, profundizando el malestar de los trabajadores.
La falta de respuestas también incrementó la presión interna sobre las conducciones sindicales. En el sector docente, el SUTEBA Multicolor, la corriente opositora vinculada a la diputada nacional Romina del Plá, convocó la semana pasada a un paro de 24 horas bajo la consigna "Ningún Docente Pobre".
El avance de los sectores más combativos obliga a las conducciones gremiales a endurecer el discurso frente a la Casa de Gobierno bonaerense, aun cuando mantengan vínculos políticos con la gestión.
Kicillof busca ganar tiempo
Mientras crecen los reclamos, la administración provincial apuesta a un acuerdo plurimensual de entre tres y cuatro meses que permita darle previsibilidad a las cuentas públicas.
Hasta el momento, los porcentajes que analiza el Ejecutivo no trascendieron.
Los gremios esperan una nueva convocatoria para la próxima semana, aunque el escenario ya dejó una señal política difícil de ignorar: incluso los sindicatos más cercanos al gobernador comenzaron a mostrar públicamente su descontento por la pérdida salarial.
Con la inflación nuevamente por encima de las paritarias y sin una oferta concreta sobre la mesa, Kicillof enfrenta un frente gremial cada vez más incómodo, que amenaza con transformar el malestar salarial en un conflicto político de mayor escala.