Kicillof le otorgó a Barrionuevo la explotación del Casino Sasso: crece la alianza con quien dijo haber “escondido” e “influenciado” a Elaskar para perjudicar a CFK

El gobierno bonaerense adjudicó por 20 años el negocio de las tragamonedas del Hotel Sasso de Mar del Plata a una unión integrada por UTHGRA y Yukon Technology, con el 61% de la rentabilidad bruta mensual para la operadora. La resolución se conoce meses después del encuentro entre Carlos Bianco, Santiago Pérez Teruel y el gastronómico.

Martes, 13 de octubre de 2026 a las 14 56

El gobernador Axel Kicillof le entregó a Luis Barrionuevo un negocio millonario por las próximas dos décadas y volvió a poner bajo la lupa su acercamiento al histórico dirigente gastronómico. La Provincia formalizó la adjudicación de las máquinas tragamonedas del Casino Sasso de Mar del Plata a una unión transitoria conformada por la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) y la firma Yukon Technology SA. El acuerdo contempla que la operadora perciba el 61% de la rentabilidad bruta mensual generada por los slots, con una opción de prórroga por un año adicional.

La decisión quedó plasmada en la Resolución 1324/2026, firmada por Gonzalo Atanasof, titular del Instituto Provincial de Lotería y Casinos, y publicada en el Boletín Oficial bonaerense. La adjudicación se inscribe en la licitación pública para la provisión y mantenimiento de las máquinas electrónicas de juegos de azar, su control en línea y otros servicios vinculados con el funcionamiento de las salas.

Pero el expediente administrativo no agota la discusión política. La concesión llega después de meses de señales de acercamiento entre el gobernador y Barrionuevo, en un momento en que el peronismo atraviesa una disputa interna por el liderazgo y la construcción de una alternativa nacional hacia 2027.

La pregunta que sobrevuela la decisión es si el vínculo entre el kicillofismo y el gastronómico excede la coincidencia circunstancial y forma parte de un entendimiento político más amplio. No hay elementos públicos que permitan afirmar que la adjudicación haya sido el resultado de un pacto electoral, pero la secuencia de los acontecimientos alimenta las especulaciones.

El almuerzo de enero y las señales de una alianza

El 23 de enero, Barrionuevo reunió a más de 500 referentes sindicales en el Hotel Presidente Perón de UTHGRA, en Mar del Plata. Kicillof había sido invitado, pero no asistió por cuestiones de agenda. En su lugar, envió a dos dirigentes de su máxima confianza: el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, y Santiago Pérez Teruel, uno de los funcionarios centrales de su mesa política y jurídica.

Ambos terminaron ubicados en la mesa principal junto a referentes de peso del sindicalismo, entre ellos Carlos Acuña, Julio Piumato, Omar Maturano, Hugo Benítez, Maia Volcovinsky y Sebastián Maturano.

El encuentro tenía como motivo formal el rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Sin embargo, la discusión también se proyectó hacia la disputa por el futuro del peronismo. Bianco llevó el saludo del gobernador y convocó a construir una alternativa nacional con el peronismo y otros sectores del campo popular de cara a 2027.

La fotografía dejó una señal política concreta: el axelismo compartía escenario con Barrionuevo, un dirigente con décadas de trayectoria sindical, vínculos transversales y una historia de enfrentamientos y acercamientos con distintos sectores del peronismo.

Ahora, con la adjudicación del Casino Sasso, aquella imagen adquiere otra dimensión. El sindicato que conduce Barrionuevo obtiene la explotación de las tragamonedas de un establecimiento que ya forma parte de su estructura hotelera y turística en Punta Mogotes.

La resolución no demuestra que el almuerzo haya sido el ámbito de negociación de la concesión. Sin embargo, la cercanía temporal entre el acercamiento político y la formalización de un negocio de largo plazo vuelve inevitable que la oposición y los propios sectores del peronismo reclamen explicaciones sobre el alcance de la relación.

Un negocio por 20 años y el 61% de la rentabilidad

La concesión establece un plazo de 20 años, con la posibilidad de extenderlo por uno más. Durante ese período, la unión transitoria integrada por UTHGRA y Yukon Technology percibirá el 61% de la rentabilidad bruta mensual producida por las máquinas electrónicas.

Según la información publicada por el portal marplatense Qué Digital, la oferta inicial del gremio contemplaba una participación del 65,90%, pero fue reducida después de que el gobierno provincial solicitara una mejora de la propuesta.

La adjudicación también contempla obligaciones vinculadas con la seguridad y el combate al juego ilegal. La resolución establece que, al momento de la firma del contrato, deberán fijarse compromisos relacionados con un plan para combatir las apuestas clandestinas, el aporte de bienes y la cantidad de personal policial que deberá contratarse para cumplir con el esquema de seguridad ofrecido.

El negocio se integra en una estrategia de expansión de UTHGRA en el sector de Punta Mogotes. El gremio cuenta desde hace años con el Hotel Sasso y el casino anexo, y el año pasado obtuvo un permiso para construir un puente aéreo que conecta ambos edificios a través de la calle Medrano.

Además, busca consolidar su presencia en dos espacios turísticos de Mar del Plata: la Casa del Deportista y la unidad turística fiscal Punta Cantera I. En ambos casos, el municipio declaró admisible y de interés público una iniciativa privada del sindicato, mientras que la organización ya explota los espacios mediante permisos precarios otorgados en 2024.

El mapa muestra que la adjudicación de las tragamonedas no es un movimiento aislado, sino una nueva pieza en la expansión patrimonial y comercial del sindicato en una zona estratégica de la ciudad.

El antecedente de Elaskar y las declaraciones de Barrionuevo

La relación entre Kicillof y Barrionuevo también vuelve a poner sobre la mesa un episodio que el dirigente gastronómico protagonizó en 2016 y que Federico Elaskar reconstruyó ante la Justicia en noviembre de 2018.

Elaskar, expropietario de la financiera SGI y uno de los protagonistas de la causa conocida como la ruta del dinero K, declaró ante el Tribunal Oral Federal 4 que el periodista Jorge Lanata y Barrionuevo lo habían presionado para que hablara ante las cámaras y vinculara al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con hechos de corrupción.

El episodio había tenido un anticipo público cuando Barrionuevo participó del programa Animales Sueltos, conducido por Alejandro Fantino. Allí reconoció que había tenido a Elaskar con él durante cinco meses, hasta que finalmente habló ante las cámaras de Periodismo para Todos, el ciclo de Lanata.

“Yo lo tuve 5 meses a Elaskar conmigo, hasta que habló. Había que esperar desde abril a noviembre para que el hombre hable”, afirmó el sindicalista en aquella emisión. Luego, en un mensaje dirigido a la entonces expresidenta, agregó: “Brindo con agua, doctora”.

Dos años después, durante su declaración judicial, Elaskar ofreció su propia versión de lo ocurrido y describió el episodio como una operación política contra el kirchnerismo.

“A mí, Luis Barrionuevo y Jorge Lanata me llenaron la cabeza diciéndome que Lázaro Báez me quería matar. Y como yo creía que Báez me debía cuatro millones de dólares, pensé que era cierto que me quería matar. Yo tenía 25 años y acepté decir en televisión lo que ellos me dijeron que dijera. Fue una operación política contra el gobierno de Cristina, porque querían instalar que el dinero era del kirchnerismo”, sostuvo.

La declaración fue publicada por Página/12, en una cobertura firmada por Raúl Kollmann sobre el testimonio del financista.

La referencia a un supuesto secuestro debe ser precisada: Elaskar describió su experiencia en esos términos, mientras que Barrionuevo reconoció públicamente haberlo tenido con él durante cinco meses. Las circunstancias y el alcance de esa relación deben atribuirse a las declaraciones de sus protagonistas, no presentarse como una condena judicial por secuestro.

El antecedente, de todos modos, tiene una dimensión política ineludible. El propio Barrionuevo había relatado que intervino para que Elaskar terminara hablando públicamente, mientras que el financista sostuvo ante el tribunal que fue inducido a realizar declaraciones destinadas a comprometer a Cristina Kirchner.

La interna peronista y el costo político del acercamiento

La concesión del Casino Sasso abre interrogantes que exceden la discusión sobre las condiciones económicas de una licitación. También expone las tensiones de un peronismo en el que distintos sectores buscan posicionarse de cara a la próxima disputa presidencial.

En la Legislatura bonaerense, según el material recogido sobre el tema, surgieron cuestionamientos de dirigentes que ponen el foco en la expansión del negocio del juego y su impacto social. “Mientras algunos intentamos ponerle un freno al juego, a las apuestas online, otros le dan más plata a los que generan deudas impagables en las familias”, señalaron voces críticas.

El planteo introduce una contradicción que el gobierno provincial deberá explicar: cómo compatibiliza su política frente a las consecuencias sociales de las apuestas con una concesión que garantiza a la operadora una participación mayoritaria en la rentabilidad bruta mensual de las tragamonedas durante 20 años.

También queda abierta la discusión sobre el beneficio político que Kicillof podría obtener de su acercamiento a Barrionuevo. El gastronómico conserva una extensa red de relaciones sindicales, aunque su capacidad de trasladar ese poder a una construcción electoral es una incógnita. No hay datos que permitan cuantificar cuántos votos podría aportar al gobernador ni establecer que la concesión responda a un intercambio electoral.

Lo que sí está documentado es la secuencia: en enero, dos dirigentes centrales de Kicillof compartieron la mesa principal de un encuentro organizado por Barrionuevo; meses después, el sindicato del gastronómico obtuvo la explotación de las máquinas del Casino Sasso por dos décadas.

En el medio queda la historia de un dirigente que reconoció haber mantenido a Elaskar bajo su cuidado durante cinco meses y que fue señalado por el financista como parte de una operación política contra Cristina Kirchner.

La adjudicación no prueba por sí sola la existencia de un pacto. Pero sí vuelve más difícil separar el negocio, los vínculos personales y la disputa por el poder dentro del peronismo. Para el kicillofismo, la pregunta ya no es solamente qué lugar ocupa Barrionuevo en su armado político, sino qué costo puede tener esa cercanía frente a una militancia que todavía identifica al gastronómico con episodios controvertidos de la historia reciente.

 

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