El jueves a la noche, Javier Milei salió al aire en cadena nacional con un discurso que buscaba mostrar firmeza en la causa Malvinas.
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Anunció sanciones contra empresas que operen en las islas sin autorización argentina, firmó un DNU para construir una base naval en Tierra del Fuego y adelantó el envío al Congreso de un proyecto de ley para endurecer las penas contra quienes participen de la explotación de recursos en el archipiélago.
El tono del Presidente fue desafiante. Dijo que "no lo vamos a permitir" y que la Argentina no se iba a quedar "de brazos cruzados".
Aseguró que el proyecto Sea Lion, operado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum, estaba a punto de iniciar la explotación petrolera en aguas cercanas a las islas y que su gobierno iba a hacer todo lo posible para frenarlo.
Las petroleras desafiaron a Milei: "Las sanciones no frenarán el proyecto"
Pero la respuesta de las empresas no se hizo esperar. Y llegó con la contundencia de quien sabe que el gobierno argentino, por más discursos que tenga, no puede frenar un negocio que ya está en marcha.
Las petroleras Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, responsables del proyecto Sea Lion en las Islas Malvinas, salieron al cruce de los anuncios realizados por el Presidente y aseguraron que las sanciones no tendrán "efectos materiales" sobre el desarrollo del yacimiento.
El comunicado conjunto de las empresas fue contundente. "Las licencias legalmente otorgadas por el Gobierno de las Islas Falkland siguen siendo válidas y no se espera que los recientes acontecimientos tengan efectos materiales en las actividades del proyecto de Sea Lion, incluido el calendario para completar el desarrollo del proyecto", señalaron.
Además, remarcaron que los permisos de exploración cuentan con el "apoyo total y continuo del Gobierno británico".
La respuesta de las petroleras se conoció mientras los mercados ya habían reaccionado a las medidas anunciadas por Milei. Hacia las 10.30 GMT, las acciones de Rockhopper en la Bolsa de Londres registraban una caída superior al 5%, mientras que los títulos de Navitas retrocedían alrededor de un 2% en Tel Aviv.
En algunos momentos de la jornada, la caída de Rockhopper llegó a superar el 10%, reflejando la incertidumbre generada por el endurecimiento de las sanciones.
El proyecto Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas, está en etapa de desarrollo y, de avanzar, implicaría la explotación comercial de petróleo a gran escala en el archipiélago.
Además, Argentina ya había aplicado sanciones contra ambas empresas en el pasado: Rockhopper fue sancionada en 2013 y Navitas en 2022.
De todas formas, las petroleras continúan con su plan y ratificaron que las advertencias del gobierno argentino no modificarán el cronograma previsto.
Mientras el Presidente habla de soberanía, las empresas siguen extrayendo petróleo. El poder de disuasión del gobierno argentino, una vez más, parece quedar en papel mojado.