El presidente de la Nación, Javier Milei, volvió a embestir duramente contra su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en el marco de una entrevista televisiva otorgada al periodista Luis Majul por la señal LN+.
La arremetida ocurrió tras su reciente participación en un acto político en territorio brasileño junto a Flavio Bolsonaro, de cara a las elecciones presidenciales que se disputarán en ese país durante el presente año.
El jefe de Estado ratificó sus calificaciones hacia el mandatario brasileño al sostener que "es un ladrón" fue "condenado y estuvo preso", argumentando que su liberación respondió a "una falla administrativa" y no a una absolución de culpa. En esa línea, fundamentó la contundencia de sus afirmaciones definiéndose como un defensor activo de la batalla cultural global frente a los gobiernos de corte progresista en la región.
Réplicas diplomáticas y acusaciones de campañas internacionales
Durante el reportaje, el mandatario rechazó que sus declaraciones constituyan un ataque institucional al pueblo brasileño y cuestionó lo que consideró un doble estándar en la cobertura mediática de los cruces diplomáticos:
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Asimetría en las críticas: Milei denunció que las descalificaciones emitidas previamente hacia su persona por parte de líderes internacionales como Petro, Evo Morales, Rafael Correa o Pedro Sánchez suelen ser omitidas en el debate público.
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Denuncia por acusaciones de racismo: El Presidente vinculó al kirchnerismo local con usinas de opinión de Brasil, México, España y del Partido Demócrata de Estados Unidos, acusándolos de montar una «campaña antiargentina» articulada durante la visibilidad mediática del Mundial de Fútbol para instalar acusaciones de discriminación.
Asimismo, al ser consultado sobre las políticas de género y la representación femenina en su espacio, el mandatario aseguró que su administración «pulverizó la violencia contra las mujeres» mediante la aplicación estricta de la ley penal, destacando una baja en los registros de delitos violentos.
Postura frente a la oposición y análisis del escenario inflacionario
En el plano de la política doméstica, Milei descartó cualquier instancia de diálogo o acuerdo institucional con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, calificando a la dirigencia tradicional como parte de un «modelo de decadencia» superado por su gestión:
“Que la condenada haga todas las presentaciones que se le den la gana, me importa un rábano. Yo compito contra lo que prometí y sobrecumplí todas las promesas. Todo lo que dije que iba a hacer, lo cumplí todo. ¿Y qué hago? Sigo con las reformas”.
En materia macroeconómica, el jefe de Estado justificó la dinámica reciente del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Explicó que la inflación había registrado una desaceleración hasta el 1,5% en mayo, pero atribuyó el posterior rebote a la incertidumbre generada por la oposición en el Congreso a través de proyectos de ley que ponían en riesgo el superávit fiscal. De acuerdo con su análisis, las tensiones legislativas desencadenaron una presión cambiaria equivalente al 50% de la base monetaria —cercana a los USD 41.000 millones—, lo que demoró la convergencia del índice inflacionario hacia un dígito mensual iniciado en cero.
Finalmente, el mandatario destacó que los indicadores agregados del producto, el consumo y las exportaciones registran niveles máximos, al tiempo que rechazó los reclamos del sector cultural enfatizando el récord histórico de espectáculos masivos y recitales celebrados en el país.