¿Quién está estancado?: Milei insultó a Sánchez y los números lo desmienten

En Madrid, Milei llamó «impresentable dictador» a Pedro Sánchez y culpó a la izquierda europea del «estancamiento brutal». Desde que asumió, España sumó 1.660.265 afiliados a la Seguridad Social y la Argentina perdió 354.128 asalariados registrados.

Jueves, 22 de octubre de 2026 a las 12 19

El miércoles, en el Nueva Economía Fórum de Madrid, Javier Milei hizo lo que mejor le sale lejos de casa: insultar. Al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, lo llamó «impresentable dictador». Dijo que «Pedrito es un corrupto» y pidió «sacar a patadas a los socialistas» en las elecciones del 29 de noviembre. Según la agencia AFP, además culpó a los partidos de izquierda del «estancamiento brutal» de la economía europea y advirtió que ese estancamiento, sumado a la «irresponsabilidad migratoria», traza «un sendero de decadencia».

Lo escribo hoy porque la palabra «estancamiento» merece una revisión. No de ideas: de números. Tomé los datos oficiales de los dos gobiernos en el mismo período, desde que Milei asumió hasta hoy. No para decir que España es un paraíso, sino para ver quién tiene autoridad para dar clases de economía en un escenario ajeno.

 

El estancamiento, ¿de quién?

Según el Instituto Nacional de Estadística español, España creció 3,7% en 2024 y 2,6% en 2025. En el segundo trimestre de 2026 sumó otro 0,7% y lleva un año creciendo más del doble que el promedio de la Unión Europea, que fue de 1,2%.

La Argentina, según el INDEC, cayó 1,3% en 2024 y rebotó 4,4% en 2025. Pero el rebote se terminó: en el segundo trimestre de 2026 la economía se contrajo 0,6% y el estimador mensual de actividad marcó en agosto una caída de 1,7% interanual, la peor del año. Si el tercer trimestre también da negativo, entramos en recesión técnica. Todavía no está confirmado, el dato llega en diciembre, pero para evitarla septiembre tendría que crecer entre 5% y 6% en un solo mes, según el economista Martín Polo. Es muy difícil.

El estancamiento existe. Lo tenemos acá.

 

Trabajo y empresas

El dato que más me importa es el del trabajo. Desde noviembre de 2023, la afiliación a la Seguridad Social española pasó de 20.806.074 a 22.466.339 personas: 1.660.265 más. En julio superó por primera vez los 22,5 millones, el máximo de su historia. En el mismo período, la Argentina perdió 354.128 asalariados registrados, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino procesados por la consultora LCHM: 246.312 en el sector privado, 87.629 en el público y 20.187 en casas particulares.

Con las empresas pasa lo mismo. Acá hay 32.290 empleadores menos que cuando asumió Milei, uno de cada dieciséis, según el Instituto Argentina Grande con datos del SIPA. En España se crearon 127.533 sociedades mercantiles en 2025, la cifra más alta desde 2007, y en lo que va de 2026 la creación sube 8,5%.

Y la inversión que el Gobierno promete como premio a la motosierra tampoco llega. Según la OCDE, en 2025 España recibió US$ 20.223 millones de inversión extranjera directa. La Argentina, US$ 3.134 millones, la cifra más baja entre las grandes economías de la región.

 

Lo que esto significa para nosotros

Los números grandes se traducen en el changuito. El salario mínimo español es de 1.221 euros en catorce pagas, unos US$ 1.603 por mes. El argentino es de $ 391.200, unos US$ 252. Con un mínimo, en Madrid se compran 91 kilos de carne; en Buenos Aires, 19. Es un cálculo propio con precios del relevamiento colaborativo Numbeo, no una estadística oficial, pero la distancia es demasiado grande para que la explique un error de medición.

La jubilación mínima española ronda los US$ 1.229. La nuestra, con bono, US$ 325, y perdió 9,4% de poder de compra contra noviembre de 2023, según Chequeado. El bono de $ 70.000 está congelado desde marzo de 2024.

Hay un dato más, que no es de comparación sino de relación. España es el segundo inversor extranjero en la Argentina, con US$ 25.715 millones según el Banco Central. Detrás de ese número hay empresas que dan trabajo acá. El presidente fue a la casa del segundo inversor del país a insultar a su gobierno en plena campaña. Ningún manual de diplomacia comercial lo recomienda.

Mi lectura es simple. Milei no fue a Madrid a defender intereses argentinos: fue a hacer campaña para Vox y el PP, los mismos que frenaron en el Congreso español la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas. Lo que exporta no es un modelo económico que funcione, porque los números no lo muestran. Exporta un estilo: el insulto como programa.

Llamar dictador a otro es fácil. Explicar por qué acá un salario mínimo compra 19 kilos de carne y allá 91, no tanto. Los números no se insultan.

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