Un bailarín de La Punta integrará el espectáculo por la visita del Papa a Luján

Tomás Mateo Sosa, de 22 años, participará junto al ballet Sumampa de las celebraciones anunciadas para el 11 de noviembre. El joven estudia en la Universidad Nacional de las Artes y es el único sanluiseño de la compañía.

Jueves, 29 de octubre de 2026 a las 08 33

Por Redacción

Jueves, 29 de octubre de 2026 a las 08:33


La formación artística de Tomás Mateo Sosa sumará una presentación especial en Luján, donde está prevista la participación del ballet Sumampa en las celebraciones por la visita del Papa León XIV a la Argentina. El bailarín, oriundo de La Punta, integra el grupo convocado para la vigilia y la misa en la Basílica Nuestra Señora de Luján, programadas para el 11 de noviembre. La propuesta también anuncia la presencia de Luciano Pereyra, Campedrinos, Carafea, Filocalia, Santiago Tucumán y los Hermanos Menta.

De una academia barrial a la formación universitaria

El vínculo de Tomás con el folclore comenzó en una academia de barrio, por iniciativa de su mamá. Aquella primera experiencia despertó un interés que lo llevó a incorporarse a un ballet y profundizar su preparación. Actualmente cursa la Licenciatura en Folklore con mención en Danzas Folklóricas y Tango en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Su recorrido combina así los estudios universitarios con la práctica y las presentaciones junto a una compañía.

Su incorporación a Sumampa, que tiene sede en Berazategui, se produjo hace aproximadamente cinco meses, después de superar una audición abierta para cubrir vacantes. La compañía reúne a unos 25 bailarines y Sosa es el único integrante de San Luis. La confirmación de la convocatoria para Luján sorprendió al grupo: según relató, al principio les costó dimensionar la posibilidad de participar de una celebración de esa magnitud y compartir la programación con artistas reconocidos.

Ensayos intensivos y una puesta que sigue en preparación

La preparación se concentra durante los fines de semana, con jornadas de ensayo de entre cinco y seis horas, que los integrantes compatibilizan con sus trabajos y sus actividades cotidianas. Aunque el ballet mantiene otros compromisos, la presentación de noviembre ocupa un lugar prioritario. El vestuario y la coreografía todavía están en definición y sus detalles permanecen en reserva. Tomás explicó que el trabajo está avanzado, aunque prefirió preservar la sorpresa sobre la propuesta que mostrarán en el escenario.

Para el joven, que se reconoce católico, la convocatoria también tiene un significado personal. Describió la posibilidad de bailar durante las celebraciones por la visita del Pontífice como una oportunidad excepcional y destacó la alegría que la noticia generó entre sus familiares y amigos. Las felicitaciones de su entorno acompañan ahora las semanas de preparación para una actuación que reunirá su vocación por la danza folclórica y su fe.

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