Dos trabajadores murieron y otros cuatro resultaron heridos tras la explosión de un tanque de metanol en la planta de Albardón Bio, ubicada en Puerto General San Martín, en el departamento santafesino de San Lorenzo.
Te puede interesar
Las víctimas fatales fueron identificadas como Rubén Omar Correa y Matías Edgardo Díaz. El incidente ocurrió en el establecimiento situado en la intersección de avenida América y Vucetich, junto a una central termoeléctrica.
Según informó la empresa, la explosión se produjo mientras un contratista realizaba tareas de mantenimiento. Las circunstancias que desencadenaron el hecho todavía son investigadas.
Dos trabajadores permanecen graves
Cuatro operarios sufrieron heridas como consecuencia de la explosión. Dos fueron trasladados en helicópteros sanitarios al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) de Rosario.
Uno de ellos sufrió quemaduras graves, fue intubado y quedó internado en terapia intensiva con riesgo de vida. Los otros dos heridos fueron llevados en ambulancias al Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo: uno se encontraba fuera de peligro y el restante presentaba un pronóstico reservado.
El operativo después de la explosión
Dotaciones de bomberos de Rosario y de distintas localidades de la región trabajaron para extinguir los focos de incendio y revisar las estructuras afectadas. Una vez controladas las llamas, no encontraron más víctimas entre los sectores colapsados.
El operativo contó con un dron equipado con tecnología térmica para localizar puntos calientes y buscar personas. También participaron helicópteros sanitarios y varias ambulancias.
Albardón Bio informó que activó los mecanismos de contención, prevención y monitoreo ambiental previstos para este tipo de emergencias. La compañía expresó además su acompañamiento a las personas afectadas y a las familias de los trabajadores fallecidos.
El metanol es una sustancia altamente inflamable y tóxica utilizada, entre otras aplicaciones industriales, para fabricar productos químicos y biocombustibles. Su manipulación requiere protocolos específicos de seguridad debido a que sus vapores pueden formar mezclas explosivas al entrar en contacto con el aire.
