Una vecina de Rafaela denunció una estafa virtual que comenzó con la publicación de un lavarropas por $200.000 en Marketplace y terminó con una deuda y una pérdida económica estimada en $4,5 millones. La maniobra involucró a un supuesto comprador y a otra persona que se presentó como empleado del banco con el que operaba la víctima.
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El engaño comenzó cuando un hombre se comunicó con la mujer interesado en comprar el electrodoméstico. Durante el intercambio, le envió el comprobante de una supuesta transferencia por $2 millones, diez veces más que el precio acordado por el lavarropas. A partir de ese supuesto error comenzó la segunda parte de la maniobra.
Poco después, otra persona se contactó con la víctima y se hizo pasar por un empleado bancario. Con el argumento de que necesitaba solucionar el inconveniente generado por la transferencia de dinero, comenzó a indicarle una serie de pasos y operaciones que debía realizar desde su propia cuenta.
La mujer siguió las instrucciones convencida de que estaba intentando resolver el problema con el pago. Sin embargo, mediante esos movimientos los estafadores consiguieron gestionar un préstamo a su nombre, según denunció posteriormente la víctima. La operación que inicialmente buscaba concretar una venta por $200.000 terminó así convirtiéndose en un perjuicio económico millonario.
Como consecuencia de la maniobra, la mujer quedó con una deuda y una pérdida estimada en $4,5 millones. El caso expone una modalidad de estafa que combina distintas etapas para generar confianza: primero aparece un comprador interesado, luego se informa una transferencia por un monto superior al pactado y finalmente interviene un supuesto representante de una entidad bancaria.
En este caso, el comprobante por $2 millones funcionó como punto de partida para convencer a la víctima de que existía un problema que debía solucionar. La posterior comunicación del falso empleado bancario permitió continuar el engaño y conducirla a realizar operaciones financieras que derivaron en el préstamo. Todo comenzó con una publicación en Marketplace para vender un lavarropas por apenas una fracción del monto que finalmente perdió.
