Entre el desabastecimiento y la carga ilegal: polémica por colectivos en estaciones de servicio no habilitadas

La escasez de GNC y la falta de infraestructura adecuada exponen una nueva problemática: colectivos de línea cargan combustible en estaciones no habilitadas para vehículos de gran porte, generando riesgos para choferes, peatones y automovilistas, mientras crece la preocupación por posibles accidentes en plena crisis de abastecimiento.

Miércoles, 01 de julio de 2026 a las 20 13

Por Redacción

Miércoles, 01 de julio de 2026 a las 20:13

Las bajas temperaturas y la reciente carestía de GNC continúan generando severas complicaciones en el ecosistema del transporte de pasajeros. Mientras la transición integral hacia vehículos eléctricos se demora, en las últimas semanas ha aumentado considerablemente el riesgo de que las frecuencias de los colectivos de línea disminuyan debido a la falta de suministro. A esta incipiente crisis operativa se le suma ahora un creciente malestar ciudadano por la metodología utilizada para las cargas, que muchas veces se realizan de forma precaria en estaciones de servicio que no cuentan con la habilitación correspondiente para operar con flotas de transporte público.

La crisis del GNC obliga a buscar alternativas de emergencia

Frente al temor de un posible desabastecimiento, diversos usuarios volcaron sus reclamos en la red social X para advertir sobre los riesgos que implica para la población la carga irresponsable de GNC en zonas urbanas densamente pobladas. Según los reportes, distintas empresas de colectivos están utilizando establecimientos que no se encuentran preparados estructuralmente. Tras verificar las direcciones denunciadas, se constató que los puntos de conflicto operan en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires.

Específicamente, las unidades de transporte fueron vistas maniobrando en la estación ubicada en la Avenida Amancio Alcorta al 3400 (en el barrio de Parque Patricios), en la intersección de la calle Salta y la Avenida Caseros (Constitución), y en la esquina de la Avenida Tomás de Iriarte y Vieytes (Barracas). La primera de las estaciones tiene habilitación para carga de vehículos de hasta 10 metros, pero los colectivos no entran y al salir en marcha atrás ponen en riesgo a automovilistas y transeúntes.

Estaciones no habilitadas y un riesgo creciente para la seguridad vial

La falta de infraestructura se hace aún más peligrosa si se tiene en cuenta que en los próximos años alrededor de 1.300 vehículos de transporte de pasajeros deberán pasarse a GNC. Este hecho desencadena infracciones permanentes por parte de los operadores de líneas de transporte colectivo de pasajeros como de estaciones de servicio, con posibilidad de accidentes e incluso de tragedias urbanas.

Desde el Gobierno de la Ciudad se declaró que se realizarán controles más férreos, ya que de hecho existen cada vez más puntos de carga que no respetan las reglamentaciones vigentes establecidas por el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS). La normativa oficial es sumamente estricta respecto a la infraestructura: las estaciones destinadas al abastecimiento de camiones y ómnibus deben contar con prerrogativas especiales que incluyen playas de maniobra amplias, radios de giro que permitan la movilidad fluida de vehículos de gran porte y diversas medidas de seguridad diseñadas para evitar catástrofes en caso de desperfectos técnicos.

De acuerdo con el registro visual de los vecinos, las estaciones señaladas carecen por completo de estos elementos básicos de contención y diseño espacial. Esta irregularidad, sumada a la presión por mantener las unidades en circulación durante la crisis de suministro, termina transformando una maniobra logística rutinaria en una situación de alto riesgo para los propios choferes, los peatones y los residentes de los distintos barrios porteños.

 

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