Este domingo falleció la Madre de Plaza de Mayo, Taty Almeida, a los 95 años de edad, en el Hospital Italiano donde se encontraba internada, de acuerdo a la información que otorgaron sus famliares y allegados.
De acuerdo a información de sus allegados, minutos antes de su muerte, la habían sedado "porque ya su cuerpito no aguantaba más": "Gracias por haber acompañado sus relatos ...nos dio mucha felicidad a todos", manifestaron.
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, docente y activista dedicada a la defensa de los derechos humanos y, particularmente, reconocida por ser una de las principales organizadoras de la búsqueda de personas desaparecidas en la última dictadura cívico-militar en Argentina.
Este domingo se encontraba en estado crítico.
️Taty nació el 28 de junio de 1930 en una familia con fuertes vínculos militares y su vida sufrió un gran quiebre cuando en 1975 su hijo Alejandro fue secuestrado por un comando de la Triple A.
En 1979 se incorporó a las Madres de Plaza de Mayo y, tras la división de la organización en 1986, integró la Asociación Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, donde se convirtió en una de las referentes más persistentes en la demanda de Memoria, Verdad y Justicia por los detenidos desaparecidos durante la dictadura.
Pasados los años, y después de haberse conocido las diferencias internas en el movimiento, asumió la presidencia dentro de la Línea Fundadora de las Madres. Su rol trascendió lo partidario y será recordada por su constante consigna "la única lucha que se pierde es la que se abandona"
Doctorado Honoris Causa
El 18 de abril de 2026, a los 95 años, la Universidad de Buenos Aires le otorgó el mismo título en una ceremonia realizada en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras, ante un auditorio colmado por estudiantes, docentes, familiares y militantes de derechos humanos.
En esa ocasión, sentada en silla de ruedas y con su pañuelo blanco, Almeida señaló que “ya hemos pasado la posta” a las nuevas generaciones y que “a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”.
“Por supuesto, en mí están todas las Madres. Las madres que aún están, las que no están, pero que siempre van a seguir estando”, agregó Almeida en ese acto.
Su historia personal, la de una docente de origen militar que transformó la ausencia de su hijo en un compromiso colectivo, forma parte del proceso más amplio que impulsó la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), el informe Nunca Más y los juicios por delitos de lesa humanidad. En sus intervenciones públicas insistió en la necesidad de sostener la memoria y en el rol de los jóvenes como relevo de esa lucha iniciada hace casi cinco décadas.