El representante Guillermo Coppola, tuvo una recordada estadía en el penal de Dolores, donde llegarán los rugbiers que asesinaron a Fernando Baez Sosa. 

Allí estuvo preso meses, por el conocido affaire del jarrón de cocaína. Entrevistado por Mónica Gutiérrez, Coppola contó la realidad del penal de Dolores. 

"Van a llegar a un lugar y se van a encontrar con este tipo de cosas donde los van a provocar para pelear. A mi me tiraron una faca y me dijeron 'arrancá si tenés nafta'. Yo lo que atiné a decir fue '¿sabés hace cuánto que se me acabó la nafta?'. Y se te vienen encima con eso, producto de nada, y eso que yo estaba en jogging, zapatillas normales, nada provocativo, cabeza gacha", aseguró.

"Llegué a un lugar donde me recibieron seis personas, entre ellas dos mujeres y me dicen ‘sáquese la ropa’ y me tuve que desnudar delante de las dos mujeres, para que me revisaran. Y después me mandaron a un buzón. Hay un teléfono público. Hace cuatro años hice un programa para televisión y volví a esa cárcel, y no vi ninguna mejora", relató.

"Cuando yo entré al buzón, me trajeron un colchón y esa primera noche sentí que estaba soñando, porque veía unos bichos que venían hacia donde estaba mi cara. Me desperté y vi que eran cientos de chinches que estaban en el colchón. Al día siguiente, Diego Maradona me quiso acercar un colchón, pero del Juzgado no se lo permitieron". 

"Las noches son terribles, eternas, se escuchan gritos, peleas, un lugar que yo no le deseo a nadie. Para medirlo en tiempo, un día es un año. Vivís con miedo. Para ir al baño, tenía que golpear y pedir permiso, pero una noche no me lo dieron, porque se les ocurrió no dármelo", finalizó.