Los usuarios de la tarjeta SUBE están viviendo un calvario que ya lleva cuatro días. Desde el miércoles, miles de pasajeros del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) no pueden cargar ni acreditar saldo en sus tarjetas, lo que complica sus viajes diarios en colectivos, trenes y subtes.
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Los problemas persisten, y la explicación oficial no alcanza para calmar la bronca de quienes dependen del transporte público.
Las fallas comenzaron el miércoles y, con intermitencias, se extendieron hasta el viernes.
La principal dificultad aparece cuando un usuario realiza una carga mediante una billetera virtual, home banking o una aplicación, pero luego no consigue acreditar ese dinero en la tarjeta física.
Los usuarios de la SUBE, desesperados: no pueden cargar saldo y se viene un finde complicado
La situación fue especialmente crítica este viernes, cuando miles de trabajadores buscaron regresar a sus hogares después de la jornada laboral y el movimiento de pasajeros aumentaba considerablemente.
En la estación de Constitución, los tótems destinados a validar las recargas realizadas desde el home banking no funcionaban correctamente.
En los trenes del Roca, las máquinas seguían con funcionamiento irregular, y muchos pasajeros intentaban completar la operación en las terminales del subte o acercándose a las ventanillas para hacer una recarga en efectivo.
Desde SUBE salieron al cruce con una explicación que, lejos de calmar las cosas, dejó más preguntas que respuestas. La empresa atribuyó los inconvenientes a “fallas en las redes de conectividad, externas a SUBE”.
En un comunicado oficial, señalaron que “el funcionamiento de algunos de nuestros canales y aplicaciones puede verse afectado de manera intermitente” y pidieron disculpas a los usuarios.
También aseguraron que están “monitoreando la situación para asegurar su pronta resolución”, pero hasta el momento no informaron cuándo se normalizará el servicio.
Este problema volvió a poner en duda la estabilidad del sistema tecnológico del transporte público. Mientras tanto, los usuarios siguen buscando la manera de viajar y resolver el problema como pueden.
En los colectivos que cuentan con pagos abiertos, pueden abonar el boleto con tarjetas de débito, crédito o prepagas contactless. Pero esa alternativa no resuelve el problema de fondo: las recargas electrónicas pendientes, de momento, siguen sin acreditarse.