“Los más jóvenes no están encontrando un proyecto a futuro”: la alerta de una especialista en salud mental

La psiquiatra infantojuvenil Mariana Moreno advirtió sobre el deterioro de la salud mental entre jóvenes, el impacto de la violencia digital y el desborde de los sistemas público y privado de atención.

Jueves, 20 de agosto de 2026 a las 01 42

Por Redacción

Jueves, 20 de agosto de 2026 a las 01:42

La salud mental atraviesa un escenario cada vez más complejo en la Argentina, con especial impacto entre adolescentes y jóvenes. El crecimiento de las situaciones de angustia, las autolesiones y los suicidios se combina con un sistema sanitario que, tanto en el ámbito público como en el privado, enfrenta una fuerte demanda y dificultades para dar respuestas adecuadas.

En ese contexto, la psiquiatra infantojuvenil Mariana Moreno, quien fue Directora Nacional de Abordaje Integral de Salud Mental y Consumos Problemáticos del Ministerio de Salud de la Nación entre marzo de 2022 y diciembre de 2023, pasó por el programa Algo salió mal, conducido por Javier “El Profe” Romero en el stream de Data Diario, y dejó una serie de definiciones sobre una problemática que, según explicó, requiere ser abordada por toda la sociedad.

Uno de los principales ejes de la entrevista fue el crecimiento de los suicidios y la necesidad de que los medios de comunicación aborden el tema con responsabilidad. Moreno recordó que durante 2022 se trabajó junto con la Provincia de Buenos Aires, la Defensoría del Público y la entonces Dirección Nacional de Salud Mental en un documento destinado a orientar a los medios sobre cómo informar acerca de los suicidios.

“Es importante que sea de manera cuidada, sin que se trate de una noticia policial, porque el suicidio es una problemática de salud pública”, sostuvo.

 “Los más jóvenes no están encontrando un proyecto a futuro”

Durante la conversación, Moreno analizó particularmente la situación de adolescentes y jóvenes y señaló que existen múltiples factores detrás del deterioro de su salud mental.

“Principalmente los más jóvenes no están encontrando un proyecto a futuro”, afirmó la especialista.

Pero advirtió que la mirada no puede concentrarse exclusivamente en los jóvenes. Para Moreno, también es necesario preguntarse en qué condiciones se encuentran los adultos que deben acompañarlos y cuidarlos.

“¿Quién los mira? ¿Quién los cuida para que puedan cuidar a quienes necesitan ese cuidado?”, planteó.

En ese sentido, destacó la importancia de intervenir desde las infancias y generar espacios de juego, encuentro y vinculación presencial. Para la especialista, el juego constituye un motor fundamental del desarrollo infantil y forma parte de una construcción de vínculos que puede resultar clave para la prevención de futuras situaciones de sufrimiento.

La especialista también puso el foco en el debilitamiento de los lazos sociales. “Hoy tenemos las redes, pero las redes nos conectan, no nos vinculan”, explicó.

Según Moreno, el entorno digital puede ser una herramienta de comunicación y acompañamiento, pero no reemplaza el vínculo presencial, corporal y cotidiano que permite construir relaciones de cuidado.

La violencia silenciosa del mundo digital

La conversación también abordó el impacto de las redes sociales sobre la salud mental de adolescentes y jóvenes. En ese punto, Moreno definió lo que sucede en el entorno digital como una “situación de violencia silenciosa”.

La especialista señaló que las redes no deben ser demonizadas, porque también pueden generar espacios de acompañamiento y conexión. Sin embargo, advirtió que el mundo digital puede convertirse en un ámbito de exposición y violencia para personas que cuentan con menores herramientas de contención.

En la entrevista se habló de situaciones de bullying, campañas de odio, exposición de cuestiones íntimas y ataques que pueden generar consecuencias profundas en quienes los reciben.

Para Moreno, la respuesta vuelve a estar relacionada con los vínculos y las redes de cuidado. “Algunos tienen más herramientas, menos herramientas, algunos tienen más contención familiar o amigos, ¿no?, de su entorno”, explicó.

La especialista remarcó que esas diferencias pueden determinar el impacto que una determinada situación tiene sobre cada persona y volvió a insistir en la necesidad de que la sociedad asuma un rol activo en el cuidado de la salud mental.

Autolesiones: una señal que requiere atención

Otro de los temas centrales fueron las autolesiones, una problemática que, según Moreno, se presenta con frecuencia entre adolescentes y jóvenes y que también comienza a observarse en edades cada vez más tempranas.

La psiquiatra explicó que las autolesiones no necesariamente implican una intención suicida, pero sí constituyen situaciones a las que es necesario prestar atención.

En muchos casos, señaló, funcionan como una manera de intentar aliviar un sufrimiento que la persona no consigue expresar o tramitar de otra manera.

“Muchas veces también son una salida a no soportar tanto dolor”, explicó.

Por eso, consideró fundamental generar espacios donde chicos y chicas puedan hablar sobre aquello que les sucede y donde los adultos puedan realizar una escucha sin juzgar.

“La conversación es una inversión en cuidado”

Frente a este escenario, Moreno destacó la importancia de recuperar una práctica que muchas veces queda relegada por las exigencias de la vida cotidiana: conversar.

“La conversación es una inversión en cuidado, es una inversión en salud”, afirmó.

La especialista sostuvo que generar espacios de diálogo permite intercambiar experiencias, construir confianza y detectar situaciones problemáticas antes de que se profundicen.

Ese concepto, explicó, también debería aplicarse dentro de los equipos de trabajo y de salud. En lugar de considerar las reuniones y los espacios de intercambio como una pérdida de tiempo, Moreno planteó que son instancias necesarias para pensar colectivamente las situaciones y mejorar las respuestas.

“Los lazos de confianza son los que nos cuidan”, resumió.

La idea también alcanza a los adultos mayores, en un contexto donde la expectativa de vida aumentó y existen cada vez más personas mayores activas que también necesitan espacios de acompañamiento y conversación.

El impacto de la crisis económica

La crisis socioeconómica fue otro de los factores señalados por Moreno como determinante para comprender el deterioro de la salud mental.

La especialista sostuvo que las dificultades económicas pueden profundizar situaciones de vulnerabilidad y que los problemas vinculados al acceso a medicamentos, tratamientos y atención médica también tienen consecuencias sobre el bienestar psicológico.

En la entrevista, Javier “El Profe” Romero planteó cómo la imposibilidad de conseguir un medicamento, acceder a un turno médico o afrontar los costos de una atención puede generar ansiedad y angustia en quienes atraviesan una enfermedad.

Moreno coincidió con esa mirada y sostuvo que la salud mental no puede analizarse de manera aislada del resto de las condiciones de vida.

“Si no hay financiamiento básico no se puede implementar la Ley de Salud Mental”

Uno de los tramos más críticos de la entrevista estuvo relacionado con el funcionamiento del sistema sanitario y la aplicación de la Ley Nacional de Salud Mental.

Moreno cuestionó los recortes presupuestarios y sostuvo que, más allá de las discusiones que puedan existir sobre la legislación, hay un aspecto que resulta central: el financiamiento.

“Si no hay financiamiento básico no se puede implementar la Ley de Salud Mental”, afirmó.

La especialista recordó que la propia normativa establece que el 10% del gasto total en salud debe destinarse a salud mental. Sin embargo, señaló que sin los recursos necesarios resulta imposible sostener equipos profesionales, garantizar tratamientos y asegurar el acceso a medicamentos.

En ese marco, también mencionó la discontinuidad del programa Remediar, al que calificó como una herramienta fundamental para garantizar el acceso a medicamentos. Recordó que durante la última etapa del programa se habían incorporado psicofármacos, aunque remarcó que la falta de medicamentos para otras patologías también puede repercutir directamente sobre la salud mental de las personas.

“Tanto el sistema público como el sistema privado están desbordados”

Moreno también cuestionó la idea de que la sobrecarga en salud mental sea exclusivamente un problema del sistema público.

“Tanto el sistema público como el sistema privado están desbordados en el área de salud mental”, afirmó.

La especialista señaló que existe un nivel de deterioro y descuido que atraviesa a ambos sectores y que la creciente demanda puede llevar a reducir los tiempos de atención.

Frente a esa situación, defendió la necesidad de contar con profesionales que puedan trabajar en equipo y disponer del tiempo suficiente para analizar cada caso.

“Te queremos cuidar bien”, explicó que es la respuesta que suele dar a quienes plantean la necesidad de acelerar las consultas.

Para Moreno, la atención en salud mental no puede reducirse a una lógica de cantidad de pacientes atendidos. “Lleva tiempo. Son procesos, son procesos”, remarcó.

La advertencia adquiere especial relevancia en un contexto de creciente demanda y de dificultades para acceder a tratamientos. Para la especialista, mejorar la atención requiere recuperar recursos, equipos interdisciplinarios y, sobre todo, una concepción de la salud mental como una dimensión inseparable de la salud integral.

Una problemática que excede al consultorio

A lo largo de la entrevista, Moreno planteó que el desafío no consiste solamente en aumentar la cantidad de profesionales disponibles. También implica reconstruir vínculos, generar espacios de conversación y fortalecer las redes comunitarias de cuidado.

La especialista insistió en que la prevención debe comenzar mucho antes de que aparezca una crisis y que el acompañamiento de las infancias, adolescentes, jóvenes, adultos y personas mayores requiere una mirada integral.

En un escenario atravesado por dificultades económicas, debilitamiento de los vínculos y nuevas formas de violencia en el entorno digital, la salud mental aparece así como una problemática que excede ampliamente al consultorio.

Para Moreno, hablar de ella, escuchar sin juzgar y recuperar los espacios de encuentro son también formas concretas de prevención. Y, al mismo tiempo, cualquier política pública destinada a enfrentar el problema necesita recursos suficientes para poder sostenerse en el tiempo.

“Los lazos de confianza son los que nos cuidan”, sintetizó la especialista durante su diálogo con Javier “El Profe” Romero.

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