Una delegación integrada por once excombatientes de la guerra de 1982 y familiares de soldados caídos viajó a las Islas Malvinas en el marco de una iniciativa impulsada por la Agrupación 2 de Abril, con sede en Avellaneda. Para varios de los integrantes del contingente, la experiencia significó la primera oportunidad de pisar el territorio donde combatieron o perdieron la vida sus seres queridos.
Te puede interesar
A lo largo de una semana, el grupo realizó un recorrido por diversos puntos del archipiélago que incluyó antiguos frentes de combate, cerros, campos y zonas costeras. El momento de mayor impacto emotivo tuvo lugar durante el ingreso al cementerio de Darwin, sitio donde descansan los restos de los soldados argentinos fallecidos en la contienda.
Homenaje en Darwin y un símbolo compartido con la Selección
Durante la jornada en el cementerio militar, ubicado en las cercanías de la base de Mount Pleasant, la delegación desplegó una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas». El paño es una réplica idéntica al exhibido por los futbolistas del seleccionado argentino en Atlanta tras la victoria 2 a 1 frente a Inglaterra en la Copa del Mundo 2026.
Frente a las 230 cruces blancas, los visitantes recorrieron el predio en silencio para dejar oraciones, cartas, rosarios y vestimenta deportiva sobre las sepulturas. En el marco de la visita, Ramón Robles, referente de la agrupación, trasladó e inhumó las cenizas de un veterano fallecido el año anterior, en cumplimiento de su última voluntad de descansar junto a sus compañeros de armas.
Respecto del sentido de la iniciativa, Robles enfatizó la dimensión histórica y espiritual de la delegación:
«Vamos a tratar, dentro de lo que nos toca a los excombatientes, de seguir sembrando memoria», sostuvo el referente de la agrupación al definir el viaje como una misión de carácter estrictamente humanitario.
Historias de identificación y memoria viva
La visita representó un hito de cierre afectivo para familiares como Miriam Gramisci, quien viajó para visitar por primera vez la tumba de su hermano Donato, caído en combate tres días antes de la capitulación de 1982.
Durante décadas, los restos de Donato permanecieron bajo una placa con la leyenda «Soldado argentino solo conocido por Dios». La situación se modificó en 2018 gracias al plan del Comité Internacional de la Cruz Roja, acordado entre la Argentina y el Reino Unido, que permitió la identificación genética mediante análisis de ADN y la posterior colocación de su nombre en la lápida.
Al reencontrarse con la sepultura de su hermano en el cementerio de Darwin, Miriam expresó:
«Pienso que este es su lugar. Por más que esté lejos de su familia, lejos de lo que fue su casa, es el lugar donde él, sin elegirlo, eligió estar».