Es uno de esos lugares que te lo pueden contar con todo el lujo de detalles posible, pero que se hace imprescindible vivirlo para poder valorarlo en toda su magnitud. “Esto no es un parador, es un refugio natural”, aclara de entrada Carolina Fauve, la anfitriona de La Deriva. Ubicado a sólo 100 metros de donde termina Pinamar -en lo que hace muchos años era el cementerio de los caracoles-, es la última playa del Partido en el extremo norte. Está a 11 kilómetros del centro de la ciudad, y a sólo 2.5 km de Costa Esmeralda, motivo por el cual la mayoría de quienes visitan este point no son “pinamarenses”, sino que llegan desde ese exclusivo destino perteneciente al Partido de la Costa. Y casi todos lo hacen en caballo. Sí, esa es una más de las particularidades de La Deriva, que no por nada cuenta con 15 palenques instalados sobre la arena. Además, este refugio es el único diseñado de manera 100% ecológica, y también el único en Pinamar realmente pet friendly, ya que en el resto de los balnearios, y aunque en algunos se vean perros sobre la arena, eso está prohibido.

 

“Este es un lugar privado. Entonces, al no ser municipal, no rige esa ley. Así que el único problema para los dueños es que, como los perros están sueltos, si se les escapa lo tendrán que correr bastante”, dice Caro, riéndose. Aunque no deja de ser cierto, ya que además de una playa realmente enorme hay cuatro kilómetros de reserva natural.

Quienes vayan con su mascota tendrán a su disposición bolsitas para recoger las necesidades de sus perros; un sector con agua para que los puedan refrescar y darles de beber; y un lugar de sombra que los propios animalitos suelen adoptar como el preferido: el espacio de arena que quedó debajo del restaurante, el cual está montado sobre pilotes de madera.

En cuanto a la forma de llegar, Caro cuenta que la mayoría piensa que la única manera de acceder es en 4×4 y por la playa. Pero en realidad también se puede llegar en auto y desde la ruta 11, en un camino que es todo un placer.

“En el kilómetro 384 hay un cartel que indica la entrada. Hay que pasar una tranquera y hacer tres kilómetros por medio de la reserva, por un camino de pinos. Así se llega hasta un estacionamiento con sombra, y luego hay que subir y bajar un médano”, cuenta Caro.

 

Y describe lo que para ella es un verdadero paraíso: “Acá el sol sale del mar y se pone detrás de las dunas. Y se puede ver perfectamente el atardecer. Es un lugar de ensueño, al que muchos comparan con José Ignacio, en Punta del Este”.

Más allá de sus particularidades, La Deriva cuenta con todos los mismos servicios (o más) que los paradores de la zona. Ofrece escuelas de kitesurf; surf; kayak y stand paddle. Y el excelente restaurante Ohana, con su forma de proa de barco, una vista imperdible y deliciosos platos de la dieta mediterránea y occidental cocinados en un horno de barro. Y aunque abre todo el día es recomendable especialmente para cenar, a la luz de las velas y con una ambientación que es imperdible.

Además, en este refugio se encuentra el “EcoMuseo”, que es el museo de la Fundación Ecológica Pinamar en el cual se exhiben piezas fósiles, y donde se cuenta sobre la historia geológica del lugar y las diferentes actividades que realiza la Fundación.

Por otra parte, todos los viernes de este mes se realizarán los Corona Sunset, un after beach armado en un espacio exclusivo y cómodo para distenderse y disfrutar del atardecer. Por todo esto, La Deriva Refugio Natural representa una experiencia digna de ser vivida.

UN POINT 100% ECOLÓGICO

La Deriva Refugio Natural es el primer parador 100 % ecológico, a partir de un emprendimiento de la Fundación Ecológica Pinamar. Se alimenta sólo con energía eólica y solar. La hélice del molino abastece el 40% de la demanda del restaurante y del museo marítimo y del centro de investigación de mar, que también funcionan en este lugar. Eso, sumado a sus 24 paneles solares, le permite evitar el uso de energía no renovable. Además, los residuos orgánicos del restaurant son utilizados para hacer compost, y allí sólo se utilizan vasos de cartón (nada de plásticos, ni sorbetes).