La construcción de la Trump Tower en la ciudad uruguaya de Punta del Este —un ambicioso proyecto que comenzó en 2013— quedó por ahora suspendida. Tras seis años, a la torre aún le falta el 40% de obras y los plazos para la entrega no tienen fecha definida. La semana pasada, según les informaron a los representantes del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) de Uruguay, los 30 empleados que trabajaban en la obra fueron enviados al “seguro de paro” —la prestación por desempleo que se cobra en ese país— por dos meses.

Como sucede con otros desarrollos internacionales, la torre de departamentos de lujo no es construida directamente por la Organización Trump, la empresa de la familia del presidente de los Estados Unidos. En realidad, la compañía solo otorga una licencia que permite el uso de su marca a cambio de una comisión de la venta de cada unidad.

 

 

El viernes de la semana pasada, los inversores, a través de la dirección de obra de la torre, le comunicaron al delegado sindical Richard Sampallo el envío al “seguro de paro” del 100% de los trabajadores. El motivo, según indicó una nota del diario uruguayo El País, fue financiero, ya que los inversores están buscando una inyección de capital y esperan retomar las obras el 1° de diciembre.

El proyecto de Trump Tower en Punta del Este —uno de los más ambiciosos de la ciudad— incluye 25 pisos y 160 departamentos frente al mar, cancha techada de tenis, varias piscinas y helipuerto, entre otros amenities de lujo. Pero por las demoras, algunos inversores que compraron unidades en la torre están intentando desprenderse de esas propiedades, lo que provoca que sus precios bajen.

La torre de forma cilíndrica y a medio construir está estratégicamente ubicada sobre la parada 9 ½ de La Brava. Su construcción, según informaron en su momento fuentes de la empresa inversora, demanda una inversión de más de USD 150 millones. Cada departamento tienen entre 113 y 300 metros cuadrados, con un valor promedio que ronda los USD 6000 por metro cuadrado. También hay unidades tipo penthouses, de más de 800 metros cuadrados.

El proyecto es desarrollado por los empresarios argentinos Felipe Nicolás Yaryura Tobías y Moisés Yellati, titulares de YY Development. En el lanzamiento del proyecto, se ofreció a los compradores un sistema de financiación que les permitía pagar la mitad del valor de la unidad antes de tomar posesión y el resto financiado a 20 años a partir de la entrega, con una tasa del 6% anual.

Un informe del periódico The New York Times publicado en junio de este año había señalado la demora en la finalización de la construcción y destacó como probable que la Trump Tower se termine recién a finales de 2020, aproximadamente unos cuatro años después de lo programado. 

La construcción del inmueble se iba a pagar con dinero recaudado de la venta de los condominios, lo cual significaba que era fundamental para los desarrolladores encontrar compradores rápido. Sin embargo, los altos precios de las unidades desalentaron la demanda, lo que obligó a YY a dividir las dos unidades más grandes de cada piso en tres departamentos individuales más pequeños, lo que significó que decenas de departamentos no tuvieran vista al mar.