Majo Garufi / Especial para Todo Verano

Desde la Avenida 3 hasta la localidad de Mar Azul, el partido de Villa Gesell ofrece una variedad de cervecerías artesanales que año a año se amplía en cantidad y variedad de productores, sumándose a la gran movida de la actividad que tiene su “capital” en Mar del Plata, pero que desde hace décadas siempre supo cosechar pioneros desde Mar Chiquita hasta la costa verde. 

Entonces, al recorrer Villa Gesell, Mar De Las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul, la repostería artesanal, las tablas y los platos gourmet se fusionan con IPAS, stouts, cream ale y muchos estilos más de una decena de marcas de la zona. 

Para remontarnos a los pioneros del lugar tenemos que acercarnos a Av. 5 y 101, “El picadero Brew Pub”, que desde 1997 abrió sus canillas de la mano de su brewmaster Julio Bernardi. “Nació a raíz de estar viviendo en Holanda y cuando volví me propuse abrir un espacio con elaboración de cerveza artesanal” cuenta su dueño, quien se capacitó en el país naranja y aplicó en su ciudad los conocimientos. 

Hoy cuentan con una pizarra compuesta por una golden, una irish oak, IPA con ananá y coco, una stout y próximos a elaborar una con frutos rojos. Pero la más joven y novedosa es Rosemary Ale “una cerveza representativa de Gesell, rubia con piel de naranja, en honor a nuestro fundador Don Carlos,  cuya hija se llamaba Rosemary”, explica. 

 

 

El Picadero busca mantener los aromas, el sabor, la frescura y tradición de la elaboración artesanal, incorporando frutas, madera y hierbas naturales a la producción, que sólo podrán probar en la dirección antes mencionada, único espacio de expendio. 

Meulen es otra de las históricas. Su inicio se remonta al 2004 y la inquietud de los de hermanos Girgenti quienes empezaron a experimentar con la cocción cervecera. Pero en 2006 fueron Matías (brewmaster) y su mujer Silvia quienes construyeron la fábrica ubicada en R.11 km 415, la primera de cerveza artesanal de la zona y “100% gesellina. Se encuentra en un sector de médanos dónde desde hace varios años venimos experimentando con plantar lúpulo para nuestra birra”, cuenta Matías, cuyo local abierto al público se ubica en la playa Pleno Sol, entre la 104 y 105.

“Los estilos que elaboramos son los clásicos pero con la impronta del lugar, ya que el agua le imprime su carácter a cada estilo” explica, haciendo hincapié en la materia prima vital de la cerveza y que, en su caso, les permite contar con Pilsen, scottish, porter, honey, IPA, Belgian Dubbel y la no  tan habitual Black honey, entre otros estilos de estación, que se distribuyen en la zona, llegando hasta Madariaga. 

En el Paseo 111 entre Av. 3 y 4, se encuentra Altamar, local en el que se crea y se expende la cerveza que Gisela Rodríguez y su compañero y socio Hugo (ilustrador y cocinero) crearon en el 2009. “Por ese año finalizaba la carrera de Ingeniería en Alimentos y de tesis había diseñado una fábrica de cerveza y desarrollado el producto. Al principio elaboraba cerveza para las juntadas de amigos y familia, y de a poco fuimos teniendo más demanda, por lo que se decidió ponerle este nombre relacionado con el mar (que tanto amamos) y comenzar a comercializarla”, relata la brewmaster, perteneciente al grupo Birreras Argentinas.

 

Los estilos que elaboran son variados: Blond Ale, MilesIPA, APA, Brown Ale, Oatmeal Stout, Belgian Tripel. Y los de temporada como la Kinotos Barley Wine, Ginger Weissbier, Summer IPA, Dunkel Weiss y más. “Nuestra característica principal radica en el proceso sumamente artesanal y a la vista. Elaboramos casi exclusivamente para la cervecería por lo que usamos siempre las mejores maltas y lúpulos importados. Respetamos los tiempos tradicionales del proceso, madurando cada estilo lo necesario y sin usar maquinaria que aceleren el proceso como por ejemplo filtros”, subraya, al tiempo que define “Altamar” como un espacio relajado y familiar, para que el turista se sienta como en su casa y pueda conocer también bandas locales que tocan habitualmente. 

Una cervecería de las más jóvenes pero que salió a la ruta y llega hasta Mar del Plata es Viejo Skill. Nacida en el 2016 de la mano de los hermanos homebreavers Diego y Seba Varela, y su cuñado Matías, el culpable de “encender la mecha” que generó un 2019 con siete franquicias más el Bar de Fabrica.

Dependiendo la época del año, VSK ofrece 12 estilos fijos, llegando a 15/16 cuando la producción no esta tan a tope “y nos permite explorar y divertirnos un poco más”, apunta Diego y remarca que su principal característica es “la calidad de la cerveza. Es nuestro punto de inicio y algo que nos juramos los tres nunca ceder. Creemos en el camino largo, constante y no en el atajo económico, por más difícil que se ponga en algunos momentos”. 

Hoy, el loguito del viejo barbudo con gorro de lana y un pino por nariz (distintivo de Gesell) se puede encontrar en su casa de Paseo 107 entre Av 3 y 4 (VG) pero también las franquicias de San Clemente, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, San Bernardo, Mar de Ajo, Azul, y bares de Mar del Plata, Gran Buenos Aires y CABA.

Crecimiento constante 

“Desde que la cerveza artesanal comenzó a marcar tendencia, el invierno de Gesell dejó de ser tan duro. La actividad ya no se limitó al verano” destaca el creador de Meulen. “Hoy en día la movida es bastante importante y se ha diversificado un montón”, añade. 

Sus palabras encuentran apoyo en las de Gisela de Altamar: “En los últimos 4 años hubo un crecimiento muy acelerado: pasamos de ser cuatro productores  locales a diez, y es muy bueno. También abrieron cervecerías multimarcas, franquicias de cervecerías marplatenses y muchos bares y restaurantes que están cada vez más interesados en tener canillas de este producto artesanal.  De a poco se va contagiando la creciente y exitosa movida cervecera que se fue dando en Mar del Plata”.

Julio de El Picadero acota: “Hay muchos productores muy buenos en la región. No tiene techo la elaboración artesanal porque es como la cocina: uno puede seguir creando, investigando, ampliando sabores, aromas, combinaciones”. 

Con experiencia en franquicias, los Viejos Skill acotan: “Hemos notado los cambios de hábitos y el crecimiento cultural sobre la cerveza artesanal que se va dando de a poco en la localidad respecto a cuando abrimos hace un año y medio”.