Londres se convirtió en la primera ciudad del Reino Unido en habilitar un servicio comercial de taxis autónomos. La propuesta surgió de la alianza entre Uber y la tecnológica británica Wayve, que puso en circulación una flota inicial de 15 vehículos, frente a los más de 100.000 automóviles de transporte privado que operan en la capital.
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Los vehículos utilizados son Ford Mustang Mach-E eléctricos adaptados con el sistema de conducción autónoma de Wayve. Los pasajeros no podrán pedirlos directamente: la aplicación de Uber los asignará de manera automática y cada usuario tendrá la posibilidad de aceptar o rechazar la opción. La tarifa será equivalente a la de un viaje tradicional y no se solicitará propina.
Los viajes todavía requieren supervisión humana
A pesar de su denominación, los robotaxis circularán con un conductor de seguridad sentado al volante, preparado para frenar o asumir el control ante cualquier inconveniente. Al comenzar el recorrido, un mensaje automático informará que esa persona no conversará durante el trayecto, aunque el pasajero podrá pedirle que conduzca si así lo desea.
La autorización otorgada por Transport for London permite que las unidades funcionen como vehículos de alquiler con conductor. Para eliminar la supervisión humana, Uber y Wayve necesitarán otro permiso de la Agencia de Normas para Conductores y Vehículos, un trámite que todavía continuaba y cuya resolución no se esperaba durante este año.
Wayve prepara una plataforma para operar sin conductor
El director ejecutivo de Wayve, Alex Kendall, señaló que la tecnología todavía estaba en desarrollo y evitó establecer una fecha para el funcionamiento completamente autónomo. La empresa trabaja en futuros Nissan Leaf fabricados a escala industrial, mientras valida los parámetros de seguridad y busca obtener las aprobaciones regulatorias necesarias.
El sistema de Wayve utiliza un modelo de aprendizaje basado en inteligencia artificial, a diferencia de plataformas apoyadas en mapas predefinidos. Su desempeño deberá probarse en un escenario exigente como Londres, caracterizado por calles estrechas, autobuses, bicicletas, tránsito intenso y cruces peatonales imprevisibles. En paralelo, compañías como Waymo y Baidu también realizan ensayos en la ciudad para avanzar sobre uno de los mercados más importantes de Europa.
