Los relojes inteligentes pueden resultar útiles para controlar pasos, frecuencia cardíaca y tiempo de entrenamiento, pero sus estimaciones sobre el gasto de calorías deben interpretarse con cautela. Una investigación de la Universidad Internacional de Florida detectó que varios modelos sobreestimaban la energía utilizada durante el ejercicio y que el margen de error aumentaba entre los participantes con mayor porcentaje de grasa corporal.
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El estudio reunió a 58 adultos hispanos, que completaron una rutina de diez minutos en una bicicleta reclinada con intervalos de intensidad moderada y vigorosa. Cada participante utilizó cuatro dispositivos comerciales, mientras el sistema metabólico COSMED K5 medía el consumo energético mediante calorimetría indirecta. La comparación permitió establecer qué tan lejos quedaban las cifras de los relojes respecto del valor de referencia. La investigación fue publicada en la revista científica PLOS One.
Diferencias entre los cuatro relojes
Los modelos evaluados fueron el Apple Watch Series 8, Fitbit Sense 2, Samsung Galaxy Watch 5 y Garmin Forerunner 955. El Apple Watch consiguió el resultado más cercano al sistema de laboratorio, mientras que Garmin y Samsung presentaron las mayores sobreestimaciones. En términos generales, los errores se ubicaron entre el 15% y el 25%, aunque los promedios de los equipos menos precisos superaron ese rango.
El comportamiento del Fitbit resultó más difícil de clasificar porque algunas mediciones fueron descartadas por inconsistencias. En determinadas pruebas, el dispositivo indicó cantidades muy bajas o directamente no entregó resultados; en un entrenamiento completo llegó a registrar una sola caloría consumida. Por esa razón, los investigadores trabajaron con entre 44 y 52 mediciones válidas, según la marca analizada.
Otro resultado relevante apareció al comparar las estimaciones con la composición corporal. El estudio encontró que el error aumentaba junto con el porcentaje de grasa corporal, aunque los responsables todavía no determinaron la causa. Una posible explicación apunta a los algoritmos utilizados por los fabricantes, que podrían basarse en grupos de prueba con una representación insuficiente de distintos tipos de cuerpo.
Cómo interpretar las calorías del reloj
Una estimación exagerada puede generar problemas cuando se utiliza para organizar la alimentación. Si una persona cree que gastó más energía de la real, podría aumentar su consumo de comida y terminar con un superávit calórico, pese a considerar que mantiene un déficit. Los investigadores aclararon que la cifra del smartwatch debería funcionar como una orientación aproximada y no como una medición clínica.
El trabajo presenta limitaciones: todos los participantes eran hispanos, la muestra estuvo compuesta por 58 personas y el ejercicio se concentró en una sesión breve de bicicleta reclinada. Por lo tanto, los resultados no permiten asegurar que el mismo nivel de error se repita en toda la población, con otros modelos de reloj o durante actividades diferentes.
El equipo de la Universidad Internacional de Florida planea extender el análisis a ejercicios de fuerza, donde los cambios breves de intensidad pueden dificultar todavía más las estimaciones. Mientras tanto, recomienda redondear hacia abajo las calorías informadas por el dispositivo, evitar recortes alimentarios extremos y consultar a un profesional antes de definir una dieta según esos valores. La universidad remarcó que los relojes siguen siendo útiles si se reconocen sus limitaciones.
