El panorama del cine de terror actual está siendo testigo de un fenómeno sin precedentes con el arrollador éxito de Obsesión (Obsession), una producción cinematográfica que sorprendió a la industria de Hollywood. El film de horror, producido por la célebre compañía Blumhouse, liderada por su CEO Jason Blum, logró un hito histórico comercial jamás visto para un estreno de su tipo: vendió más entradas en su segundo fin de semana que en el de estreno, convirtiéndose en la única película de terror de estreno amplio en lograr semejante título a esta escala.
Este increíble desempeño en salas comerciales se traduce en una recaudación global de 75 millones de dólares hasta el momento, una cifra verdaderamente astronómica si se considera que contó con un micro-presupuesto de producción de apenas 1 millón de dólares. La respuesta del público fue tan masiva que la cinta demostró una resistencia comercial admirable, ya que se mantuvo fuerte frente al estreno de grandes tanques de la industria como The Mandalorian y Grogu. Ante este panorama, los grandes estudios debaten intensamente cuánto tiempo mantenerla en cines antes de su estreno digital, mientras que el experimentado productor Jason Blum apoya firmemente la estrategia de mantener una ventana exclusiva para cines larga y constante para exprimir al máximo su éxito en la pantalla grande.
El cerebro detrás de este fenómeno es el director debutante Curry Barker, quien supo canalizar este furor comercial expandiendo el impacto de la película hacia el mercado internacional. Tras convertirse en el fenómeno absoluto de festivales de prestigio internacional como el TIFF y el Overlook, la película finalmente llegó a los cines de Argentina el pasado jueves 14 de mayo bajo el prestigioso sello de Focus Features, consolidándose como la cita obligatoria en la cartelera y demostrando que el género del horror, habitualmente complicado para los directores de cine, tiene en Barker a una nueva e indispensable figura.
La intrigante premisa de Obsesión, que para algunos críticos especializados evoca inevitablemente la clásica lógica de "La pata de mono", arranca con un disparador aparentemente inofensivo: un juguete de broma de apenas siete dólares llamado "One Wish Willow". Sin embargo, lo que comienza como una simple curiosidad y diversión entre un grupo de amigos se transforma rápidamente en una pesadilla implacable y sangrienta de horror hardcore para la Generación Z. La llegada de Curry Barker al cine de estudio marca una tendencia fascinante de creadores de contenido que dan con éxito el salto desde plataformas como YouTube y TikTok hacia las grandes ligas con una visión experta y un control absoluto de la tensión.
A nivel visual, la crítica especializada no ha escatimado en elogios, comparando el estilo visual de "Obsesión" con las etapas más inspiradas de la aclamada productora A24. Se trata de una obra cinematográfica que se cocina a fuego lento, tomándose el tiempo necesario para construir una atmósfera densa antes de desembocar en un clímax frenético cargado de algunas de las escenas de gore más memorables de la historia reciente. De hecho, la crudeza visual es tal que el director se vio obligado a recortar escenas gráficas de violencia extrema para asegurar su clasificación R y evitar una inminente censura total por parte de los comités de calificación.
Esta asfixiante experiencia visual se potencia gracias a su impecable diseño sonoro. La atmósfera perturbadora del metraje se complementa con una espectacular banda sonora (Soundtrack) original compuesta por Rock Burwell, el reconocido productor de hip-hop y música alternativa. Burwell logró trasladar con maestría su sensibilidad urbana y experimental a las texturas oscuras que exige el terror moderno. El repertorio oficial de canciones incluye piezas clave como "Matador (Red Flags)" y "Damage", ambas interpretadas por Jayo, cuyas bases densas dialogan con el descenso a la locura de los personajes. A estas se suman "There’s No Other" de Felly y la melancólica "Televisions" de Current Joys, una curaduría musical que envuelve al espectador como un personaje más dentro de la habitación.
Finalmente, gran parte del impacto realista y fresco de esta historia recae en la intensidad de su elenco joven. Inde Navarrette, en el papel de Nikki, se erige como una auténtica revelación y una futura "ícono del horror", ofreciendo una actuación inquietante que transita entre una chica de ensueño y un auténtico demonio a través de un comportamiento errático y "glitcheado". Frente a ella, Michael Johnston interpreta de forma desconcertante a Baron "Bear", un protagonista complejo —descrito como un "manbaby" con derecho— que aporta una profunda humanidad, transformando la cinta en una tragedia shakesperiana de sustos originales. El reparto se completa con la sinceridad notable de Cooper Tomlinson y un celebrado cameo del legendario Andy Richter. "Obsesión" es una apuesta seria, peligrosa y novedosa que cumple con creces lo prometido y se posiciona indiscutiblemente como una de las grandes bombas cinematográficas del año.
