En el Wagener Stadium de Amstelveen, el mayor templo del hockey mundial, Las Leonas escribieron una de las páginas más gloriosas de su historia.
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Fue en la final del Mundial de hockey femenino 2026, frente a Países Bajos, las actuales campeonas y dueñas de casa. Argentina se impuso 3-1 en los penales australianos, después de empatar 1-1 en el tiempo reglamentario, y sumó su tercera estrella.
El logro tiene un sabor especial porque el rival no es uno cualquiera. Países Bajos es la selección más exitosa de la historia del hockey femenino, con nueve títulos mundiales. Y venía de ganar los últimos tres Mundiales de manera consecutiva.
Cortar esa racha, en su propia cancha, ante 10 mil personas que alentaban a las locales, no es cualquier cosa. Es una hazaña.
¡Las Leonas vencieron a Países Bajos por penales y son campeonas del mundo por tercera vez!
El partido empezó parejo, con ambas selecciones cuidando la posesión y midiéndose. Pero antes del cierre del segundo cuarto, Yibbi Jansen aprovechó un córner corto y puso el 1-0 para las neerlandesas.
En el tercer cuarto, Argentina salió con todo, arrinconó a Países Bajos y tuvo cuatro córners cortos. Pero no pudo capitalizar ninguno. El partido entró en los últimos 15 minutos con el marcador en contra. Y entonces, cuando el tiempo se acababa, apareció la capitana.
Faltaban seis minutos para el final. En el séptimo córner corto de Las Leonas, María José Granatto aprovechó un rebote y selló el empate definitivo. El grito de la capitana fue el grito de todo un país.
Cosentino, la heroína de los penales
La definición fue para el infarto. En los penales australianos, Las Leonas mostraron una jerarquía que no se negocia. Sofía Cairó, Victoria Granatto y Brisa Bruggesser convirtieron sus ejecuciones.
A través de esta vía, la gran figura fue la arquera Cristina Cosentino, que tapó tres penales de las neerlandesas. Su actuación fue clave para que Sofía Cairó anotara el penal definitivo que desató el festejo.
La emoción fue total. Las Leonas ingresaron al podio bailando, con banderas argentinas en alto, mientras figuras históricas como Luciana Aymar y Sergio Vigil las aplaudían desde las tribunas.
Las Leonas llegaron a la final invictas. En la fase de grupos, empataron con Estados Unidos, superaron a Alemania y Escocia.
En la segunda fase, ganaron 3-0 a España y empataron sin goles con Bélgica. En semifinales, vencieron a Australia por 1-0. Un camino sólido, que habla de un equipo con identidad y con hambre de gloria.
El último título mundial de Las Leonas había sido en Rosario 2010. Dieciséis años después, volvieron a lo más alto. Y lo hicieron en la cancha más difícil del mundo, contra la máxima ganadora de la historia. Porque Las Leonas no son solo un equipo. Son un símbolo. Y la tercera estrella ya brilla en el escudo.