¡¡¡Argentina está en semifinales!!! La Selección venció 3-1 a Suiza en un partido que se definió en el alargue. El 1-1 en los 90 minutos no alcanzó para definir el pase, pero en el tiempo extra aparecieron los dos delanteros: Julián Álvarez con un derechazo infernal a los 112 minutos y Lautaro Martínez a los 120 para sellar el 3-1 definitivo. El miércoles, el rival será Inglaterra.
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El partido arrancó con el pie derecho. A los 10 minutos, Alexis Mac Allister conectó un cabezazo impecable después de un córner perfecto de Lionel Messi, que con esa asistencia se convirtió en el máximo asistente de la historia de los Mundiales.
El 1-0 parecía encaminar a Argentina a una tarde tranquila. Pero Suiza no es un equipo que se rinda.
El complemento cambió todo. Suiza empujó, encontró espacios y a los 67 minutos, Dan Ndoye se metió al área con una gran jugada individual y definió cruzado contra el Dibu Martínez para poner el 1-1 parcial.
La Scaloneta está en semis: venció 3-1 a Suiza en el alargue y enfrentará a Inglaterra
La polémica llegó a los 72 minutos. Breel Embolo, goleador de Suiza, cayó después de una falta normal de Leandro Paredes en la mitad de la cancha. El árbitro, sin dudarlo, le mostró la amarilla a Paredes. Pero el VAR intervino.
Las imágenes mostraron que Embolo había simulado la infracción de manera alevosa. El árbitro corrigió: le sacó la amarilla a Paredes y le mostró la segunda amarilla a Embolo, que fue expulsado. Suiza se quedaba con diez hombres y Argentina recuperaba a su 5.
Con un hombre de más, Argentina intentó pero no pudo romper el cerrojo suizo. El partido se fue al alargue. Y ahí, aparecieron los delanteros.
A los 112 minutos, Julián Álvarez tomó la pelota fuera del área y sacó un derechazo tremendo que se clavó en el ángulo superior izquierdo. Golazo infernal. El estadio explotó. El 2-1 era una realidad.
Pero la historia no terminó ahí. En el minuto 120, cuando todo el mundo esperaba el final, Thiago Almada se escapó en un contraataque y habilitó a Lautaro Martínez, que después de un rebote, empujó la pelota al fondo de la red y selló el 3-1 definitivo. Suiza quedó sin respuestas. Argentina, en cambio, encontró la gloria.
El miércoles, el rival será Inglaterra. El mismo de aquella tarde del 22 de junio de 1986, cuando la mano de Dios y el gol del siglo quedaron grabados para siempre. 40 años después, Argentina e Inglaterra vuelven a cruzarse en una semifinal de Mundial. La historia, otra vez, se escribe en la cancha.