Los micros que trasladaron hinchas de Boca Juniors hacia Argentina resultaron apedreados en distintos tramos del recorrido tras la finalización del partido en Chile. Los ataques se registraron durante la noche y la madrugada, con impactos de piedras de gran tamaño que rompieron ventanillas y generaron escenas de preocupación dentro de las unidades. Varios pasajeros sufrieron cortes y golpes menores, sin que se reportaran cuadros de gravedad.
Te puede interesar
Cuatro emboscadas y una decisión clave
Según los primeros reportes, los episodios se produjeron en cuatro puntos diferentes de la ruta, lo que expuso un accionar reiterado y coordinado. Testimonios indicaron que los agresores serían simpatizantes de Colo-Colo, quienes interceptaron el paso de los colectivos y arrojaron proyectiles contra las carrocerías en movimiento.
En medio de la situación, los conductores adoptaron una decisión determinante: no detener la marcha bajo ningún concepto. Aun con vidrios estallados y pasajeros heridos, mantuvieron el trayecto con el objetivo de salir de la zona de riesgo lo más rápido posible. La prioridad fue resguardar la integridad del grupo y evitar un posible agravamiento de los ataques.
El periodista Leandro “Tato” Aguilera informó que las unidades avanzaron sin interrupciones hasta cruzar la frontera y arribar a Mendoza, donde los damnificados recibieron atención médica. Allí también se formalizó la denuncia ante las autoridades argentinas, con el registro de daños, lesiones y circunstancias de los hechos.
Un contexto tenso desde la previa
El partido ante Universidad Católica se desarrolló en un clima cargado desde los días previos. El pedido de Boca Juniors para contar con público visitante y la exigencia de la CONMEBOL generaron malestar en sectores locales. El club chileno debió reorganizar la ubicación de sus hinchas y reforzar el dispositivo de seguridad.
El operativo incluyó mayor presencia de Carabineros de Chile, incorporación de guardias privados con cámaras corporales y aplicación de controles como Tribuna Segura. Sin embargo, los incidentes no se concentraron dentro del estadio, sino que se desplazaron a zonas externas, donde los controles resultaron más difíciles de sostener.
Robo y violencia en Santiago
Antes del partido, otro hecho encendió las alertas. Un simpatizante de Boca que reside en Chile sufrió un asalto en la intersección de Kennedy y Vitacura, en las cercanías del hotel donde se alojó el plantel. El hincha fue abordado por un grupo que actuó de forma coordinada y le robó una mochila con pertenencias personales y una notebook de trabajo.
El episodio escaló cuando uno de los agresores exhibió un arma de fuego, lo que obligó a la víctima a entregar sus objetos para evitar consecuencias mayores. Algunos de los atacantes vestían prendas asociadas a Colo-Colo, lo que incrementó la tensión en el lugar.
Personal de Carabineros intervino rápidamente, asistió al damnificado y lo trasladó para formalizar la denuncia. En las horas siguientes, la investigación permitió detener a dos menores de edad, quienes quedaron a disposición de la Justicia para su identificación y eventual imputación.
Preocupación y antecedentes recientes
Los hechos registrados tanto en la previa como en el regreso volvieron a instalar la preocupación por la seguridad en eventos internacionales y el traslado de hinchadas visitantes. La reiteración de episodios —robos, agresiones y ataques a micros— marcó una secuencia que excedió un incidente aislado.
La presencia masiva de simpatizantes de Boca Juniors en Santiago generó un fuerte clima de apoyo, con concentraciones en las inmediaciones del hotel del plantel. Sin embargo, esa movilización también expuso a los hinchas a situaciones de riesgo en distintos puntos de la ciudad.
El saldo final dejó heridos leves, daños materiales significativos y denuncias formales, mientras se espera el avance de las investigaciones para determinar responsabilidades. El episodio reavivó el debate sobre los operativos de seguridad fuera de los estadios y la necesidad de protocolos más estrictos para el traslado de público visitante en competencias internacionales.