Boca Juniors confirmó la salida de Ander Herrera, uno de los futbolistas de mayor trayectoria internacional que incorporó en los últimos años. El volante español, de 36 años, acordó la rescisión de su contrato con la institución y dejó de formar parte del plantel profesional. El vínculo tenía vigencia hasta diciembre de 2026, pero las partes resolvieron finalizarlo de manera anticipada luego de una etapa atravesada por dificultades físicas y una continuidad que nunca terminó de consolidarse.
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La desvinculación se produjo en medio de un proceso de revisión interna que comenzó tras un semestre complicado para el club. Las eliminaciones en el Torneo Apertura y, especialmente, en la Copa Libertadores, generaron una fuerte autocrítica puertas adentro y empujaron una serie de cambios en la estructura futbolística. En ese escenario, la situación de Herrera apareció entre los primeros casos a resolver por parte de la dirigencia.
UN PASO MARCADO POR LAS LESIONES
La llegada de Herrera a principios de 2025 despertó una enorme expectativa entre los hinchas. Con pasado en clubes como Manchester United, Athletic Bilbao y Paris Saint-Germain, el español arribó como una de las apuestas más importantes de la gestión encabezada por Juan Román Riquelme. Sin embargo, la realidad deportiva estuvo lejos de las expectativas que generó su contratación.
A lo largo de su ciclo en el club, el mediocampista sufrió siete lesiones, cinco durante 2025 y dos en el primer tramo de 2026. Las constantes interrupciones en su preparación le impidieron sostener una regularidad competitiva y también afectaron su participación dentro del equipo. Cada regreso estuvo seguido por nuevos períodos de recuperación, una situación que terminó condicionando su protagonismo.
Los números reflejaron esa dificultad para consolidarse. Herrera disputó 29 partidos oficiales, convirtió un gol y acumuló una cantidad de minutos muy inferior a la proyectada cuando llegó al fútbol argentino. Su única conquista se produjo frente a Barcelona de Ecuador, en La Bombonera, durante una presentación por la Copa Libertadores, uno de los pocos momentos destacados que dejó su paso por la institución.
CAMBIOS PROFUNDOS EN EL PLANTEL
La salida del español no aparece como un hecho aislado. En Boca entienden que el plantel necesita una renovación importante después de un semestre en el que los objetivos deportivos quedaron muy lejos de lo esperado. La decisión de rescindir el contrato de Herrera se interpretó como la primera señal concreta de una etapa de cambios que podría incluir nuevas bajas y la llegada de refuerzos.
Mientras Rodolfo Arruabarrena avanza en la planificación deportiva y mantiene conversaciones permanentes con la dirigencia, el club trabaja en la conformación del plantel que afrontará la segunda mitad de 2026. El objetivo es recuperar competitividad en los torneos locales y volver a construir un equipo capaz de pelear por los títulos, una exigencia que se volvió todavía más fuerte después de los resultados obtenidos durante el primer semestre.
La dirigencia considera que no existe margen para repetir errores y que el próximo mercado de pases será determinante para el futuro inmediato de la institución. En ese contexto, la salida de Ander Herrera representó mucho más que una simple rescisión contractual: marcó el comienzo de una depuración que promete modificar varios nombres dentro del vestuario y redefinir la estructura futbolística de Boca Juniors para los próximos meses.