España derrotó 1-0 a Argentina con un gol de Ferran Torres en el alargue y se coronó campeona del mundo

El único tanto del encuentro a los 106' selló la suerte de una Albiceleste que resistió con diez hombres desde los 93' por la expulsión de Enzo Fernández.

Domingo, 19 de julio de 2026 a las 15 32

Por Ezequiel Bucetto

Domingo, 19 de julio de 2026 a las 15:32

El sueño del bicampeonato se esfumó en el césped del MetLife Stadium. La Selección Argentina cayó derrotada 1-0 ante España en el tiempo suplementario de la gran final del Mundial 2026 y vio cómo la gloria se le escapaba en los minutos decisivos.

Un gol de Ferran Torres a los 106' le dio el título a la furia roja y dejó a la Scaloneta con las manos vacías, a pesar de haber demostrado un carácter inquebrantable durante todo el torneo y de haber resistido con un hombre menos durante gran parte del alargue.

El partido, que terminó 0-0 en los 90 minutos reglamentarios, tuvo un quiebre dramático al inicio del alargue. Enzo Fernández, una de las piezas clave del mediocampo argentino, fue expulsado por doble amarilla a los 93', dejando a la Scaloneta con diez jugadores.

El primer tiempo del suplementario finalizó sin goles, con España asediando el arco de Martínez y Argentina resistiendo como podía. Pero en el segundo tiempo del alargue, el desgaste físico y la superioridad numérica terminaron inclinando la balanza.

España derrotó a Argentina por 1 a 0 y es campeona del mundo

Argentina intentó reaccionar en los minutos restantes al golpe del gol, pero la inferioridad numérica y el cansancio acumulado impidieron cualquier tipo de reacción.

La Scaloneta, que había dado muestras de carácter en cada partido del torneo, encontró en esta ocasión un rival que supo administrar su ventaja con oficio y experiencia.

Emiliano Martínez fue, sin dudas, la gran figura de la noche argentina. El Dibu salvó a su equipo en al menos tres ocasiones clarísimas durante el alargue, con atajadas de alto vuelo que mantuvieron vivo el sueño del bicampeonato.

Su seguridad, su presencia y esa capacidad para aparecer en los momentos justos fueron el sostén de un equipo que, pese a la inferioridad numérica, nunca se rindió.

Pero ni siquiera su actuación monumental alcanzó para evitar la caída. Cuando Ferran Torres definió, el Dibu, por primera vez, no pudo hacer nada.

Argentina llegó a esta final después de una campaña impecable, que incluyó victorias ante Cabo Verde, Egipto, Suiza y una memorable remontada ante Inglaterra en semifinales (2 a 1, con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez en los minutos finales).

España, en tanto, eliminó a Austria, Portugal, Bélgica y a una Francia a la que superó por 2 a 0, confirmando su condición de candidata y llegando con el rodaje necesario para sostener el desgaste de una final tan exigente.

Más allá de la decepción del momento, esta derrota no empaña la grandeza de un ciclo extraordinario. Dos finales del mundo consecutivas, dos Copa América y un Mundial son credenciales que muy pocas selecciones en la historia pueden exhibir.

La Scaloneta cayó ante un rival superior en esta ocasión, agravado por una expulsión que condicionó todo el desarrollo del alargue y un gol en los minutos finales que terminó de quebrar la resistencia argentina.

España es un justo campeón, y Argentina, con la frente en alto y con un Dibu Martínez que se ganó el cariño eterno, deberá empezar a construir el próximo sueño.

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