La Selección argentina cumplió una vez más con uno de los rituales que consolidó durante el ciclo de Lionel Scaloni. A dos días de la final del Mundial, jugadores, cuerpo técnico y colaboradores participaron del tradicional asado que acompaña cada instancia importante del equipo. Esta vez, el encuentro se realizó en el Hilton Hills de Nueva Jersey, donde la delegación instaló su concentración antes del compromiso más trascendente del torneo.
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Una tradición que fortaleció al grupo
La organización del asado quedó nuevamente en manos de Diego Iacobelli, quien se ocupó de la parrilla especialmente instalada para la ocasión. Mientras controló el fuego y la cocción de la carne, Antonia Farías, cocinera habitual de la delegación, preparó los acompañamientos que suelen formar parte de cada reunión del plantel. Todo siguió el mismo esquema que acompañó al seleccionado durante los últimos años.
Como ocurrió en otras concentraciones, varios futbolistas se acercaron a la parrilla antes de sentarse a comer. Lautaro Martínez fue uno de los primeros en compartir el momento con los encargados del asado, mientras que Lionel Scaloni también pasó para supervisar la cocción y conversar con quienes preparaban la comida. El ambiente distendido volvió a convertirse en una pausa dentro de la exigencia que impone la previa de una final mundialista.
El último encuentro antes del partido decisivo
Otro de los protagonistas del ritual fue Emiliano Martínez, quien repitió una costumbre que ya forma parte de estas reuniones. El arquero probó uno de los primeros cortes que salieron de la parrilla y luego compartió un bocado con Giuliano Simeone, que respondió con un gesto de aprobación. La escena despertó sonrisas entre los integrantes de la delegación y reflejó el clima de unidad que caracteriza al grupo.
Más allá del aspecto gastronómico, el asado volvió a representar un espacio de encuentro para un plantel que convirtió esta tradición en un símbolo de su identidad. Durante algunas horas quedaron de lado la presión, los entrenamientos y la expectativa por la final, mientras los futbolistas compartieron un momento de distensión antes de afrontar el partido que definirá al próximo campeón del mundo.
Con este encuentro, la Selección argentina cerró la preparación informal para la final y mantuvo intacta una costumbre que acompañó al equipo durante todo el ciclo de Scaloni. Después del último asado, el foco quedó exclusivamente puesto en el compromiso que definirá el destino del seleccionado en una nueva cita mundialista.