Gianni Infantino sufrió un fuerte revés político luego de que las federaciones de Gales e Inglaterra retiraran oficialmente su respaldo a su candidatura para continuar al frente de la FIFA entre 2027 y 2031. La decisión llegó tras el rechazo que generó el proyecto del FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que contempló la incorporación de capitales privados en la explotación comercial de la Copa del Mundo y que provocó un creciente malestar dentro del fútbol internacional.
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Las federaciones cuestionaron la conducción de la FIFA
La Federación de Fútbol de Gales (FAW) comunicó que dejó de respaldar a Infantino por considerar que perdió la confianza necesaria para seguir al frente del organismo. En su pronunciamiento, el ente cuestionó aspectos vinculados con la gobernanza, el liderazgo, la toma de decisiones, la comunicación y la relación con las distintas federaciones, además de sostener que la conducción dejó de priorizar los intereses del fútbol.
La postura de Gales, que además posee uno de los ocho votos del International Football Association Board (IFAB), sumó peso político a la crisis. En paralelo, la Football Association (FA) de Inglaterra avanzó en la misma dirección y preparó una comunicación formal para retirar su apoyo al dirigente suizo, mientras la UEFA también expresó públicamente su pérdida de confianza en la conducción de la FIFA.
La reelección de Infantino quedó bajo presión
El escenario complicó las aspiraciones de Gianni Infantino, quien asumió la presidencia de la FIFA en 2016 tras la salida de Joseph Blatter y consiguió las reelecciones de 2019 y 2023. Aunque el dirigente mantiene su intención de competir por un nuevo mandato, el creciente rechazo de varias federaciones europeas amenaza con convertirse en el mayor desafío de su gestión.
Las críticas también llegaron desde el ámbito político. El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, sostuvo que Infantino dejó de ser la persona indicada para conducir el fútbol mundial y afirmó que la propuesta vinculada a la comercialización de los Mundiales resultó inaceptable para buena parte de la comunidad futbolística internacional.