La derrota frente a Rosario Central profundizó el delicado presente de River Plate y desató un fuerte malestar entre los hinchas, que apuntaron contra dirigentes, cuerpo técnico y jugadores en el Monumental. Más allá de la reacción del público, los números también reflejaron el momento que atravesó el equipo: el conjunto dirigido por Eduardo Coudet acumuló una serie de registros negativos que no encontraba antecedentes en varios años y que agravaron la crisis deportiva.
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Cinco derrotas, sin reacción y un arranque histórico
El equipo encadenó cinco derrotas consecutivas en competencias nacionales, una marca que no registraba desde 1911, en la era amateur. Además, perdió los tres primeros partidos del Torneo Clausura sin convertir goles, un inicio que igualó el peor arranque del club en el profesionalismo, registrado en el Clausura 1994.
A esa estadística se sumó otra señal preocupante: River acumuló 28 partidos sin lograr revertir un resultado adverso. La última remontada ocurrió en noviembre de 2024, cuando venció a Instituto. Desde entonces, cada vez que comenzó en desventaja terminó perdiendo o apenas consiguió rescatar un empate, una tendencia que dejó en evidencia la falta de respuesta del equipo en los momentos más difíciles.
También peligra la clasificación a las copas de 2027
El mal momento también impactó en la tabla anual, donde River cayó al décimo puesto y, por ahora, quedó fuera de la zona de clasificación para la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana 2027. La eliminación temprana de la Copa Argentina redujo las alternativas para acceder a los torneos continentales y obligará al conjunto de Eduardo Coudet a mejorar su campaña en el Clausura o conquistar la Copa Sudamericana.
Otro de los déficits quedó reflejado en la falta de eficacia ofensiva. En las primeras tres fechas del campeonato, River realizó 50 remates, de los cuales solo 13 fueron al arco, sin lograr convertir. Según datos de Opta, el equipo apenas generó cinco situaciones claras de gol, una producción que contrastó con el amplio dominio de la posesión de la pelota en cada uno de esos encuentros.