La Asociación del Fútbol Argentino rechazó las versiones que señalaban atrasos económicos con Lionel Scaloni, sus colaboradores y los futbolistas de la Selección. Fuentes de la entidad sostuvieron que los compromisos relacionados con partidos amistosos y encuentros de Eliminatorias estaban cumplidos y negaron que existiera un conflicto contractual por ese motivo.
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Los rumores surgieron mientras ambas partes negociaban la renovación del vínculo del entrenador, que finalizará en diciembre. La información sobre una supuesta deuda circuló en redes sociales y distintos medios, lo que generó malestar tanto en la conducción de la AFA como dentro del cuerpo técnico. Desde el entorno de Scaloni también descartaron roces con las autoridades del fútbol argentino.
Los premios del Mundial tienen otro plazo
La AFA explicó que los pagos correspondientes a la participación y el rendimiento en el Mundial siguen un procedimiento diferente. Esos premios se abonan hasta 180 días después de la finalización del torneo, debido al tiempo que necesita la FIFA para transferir el dinero a cada federación. Según indicaron, los integrantes del seleccionado conocían previamente ese mecanismo.
Dentro de la entidad mantenían una mirada optimista sobre la permanencia del técnico de Pujato, aunque todavía no existía un acuerdo definitivo para extender el ciclo. El cuerpo técnico no tendría apuro por resolver su futuro y esperaría hasta la doble jornada internacional de noviembre para evaluar el año y comunicar una decisión. Si Scaloni optara por marcharse, desde la AFA remarcaron que respondería a una determinación personal y no a una deuda.
Walter Samuel dejará el cuerpo técnico
Más allá de la continuidad de Scaloni, Walter Samuel ya resolvió no renovar su contrato para comenzar una carrera como entrenador principal. Su salida obligará a la Selección Argentina a incorporar un nuevo integrante al equipo de trabajo, aunque todavía no trascendieron candidatos para reemplazarlo.
Mientras avanzaban las conversaciones, Scaloni proyectaba una planificación dividida en dos áreas: una estructura centrada en la preparación para la Copa América 2028 y otra destinada al seguimiento de los juveniles de la Selección Sub-20, con vistas al proceso que desembocará en 2030. La definición de su continuidad condicionará la organización de ambos programas para los próximos años.