Nicolás Otamendi necesitó solamente 45 días para transformarse en uno de los principales referentes de River. El zaguero llegó después de disputar la final del Mundial, se incorporó con pocas prácticas y debutó ante Barracas Central. Desde entonces, participó en todos los encuentros y asumió la capitanía durante una etapa marcada por los malos resultados y la salida de Eduardo Coudet.
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El defensor atravesó ese comienzo sin quedar condicionado por el rendimiento colectivo ni por el gol en contra que convirtió frente a Rosario Central. Su experiencia resultó necesaria en un grupo que había perdido referentes como Franco Armani, Germán Pezzella y Juan Fernando Quintero, y que debía integrar a nueve incorporaciones llegadas entre junio y agosto.
Un referente para ordenar al nuevo plantel
La adaptación de Otamendi estuvo favorecida por su relación con Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Marcos Acuña, Ángel Correa y Thiago Almada, compañeros con los que compartió distintos ciclos en la Selección Argentina. Esos vínculos le permitieron ocupar rápidamente un lugar de conducción y participar activamente en la integración de los futbolistas que recién comenzaban su etapa en Núñez.
Fausto Vera hizo explícita esa influencia al señalar que el capitán tomó responsabilidades durante el momento adverso y transmitió tranquilidad al resto del plantel. Puertas adentro, Otamendi insiste con la unidad del grupo y mantiene conversaciones permanentes con sus compañeros. Dentro de la cancha, encabeza las arengas y toma la palabra durante las instancias de mayor presión.
Una muestra ocurrió antes de la definición por penales contra Independiente Santa Fe, cuando reunió al equipo y reforzó la confianza antes de la serie. También representó el reclamo colectivo después del partido ante Tigre, donde River cuestionó una jugada sobre Ángel Correa que los árbitros Andrés Gariano y Yamil Possi no consideraron penal. Su intervención trasladó una protesta del campo de juego a la conducción dirigencial.
Las estadísticas que respaldan su influencia
Otamendi disputó los nueve partidos de River en 2026, siempre como titular, y completó los 810 minutos disponibles. El defensor ganó 40 duelos aéreos y alcanzó un 77% de efectividad en ese rubro. Además, promedió por encuentro 7,7 duelos ganados, 5,3 despejes, 4,3 recuperaciones, dos entradas y 1,9 intercepciones.
Su participación también fue importante en la salida desde el fondo. El capitán registró un promedio de 86,4 intervenciones y 63,7 pases precisos por partido, con una eficacia general del 90%. Ese porcentaje ascendió al 95% en campo propio, mientras que llegó al 84% en territorio rival y al 70% en los pases largos.
El rendimiento defensivo y su intervención en la circulación explican por qué Otamendi aparece como capitán en el actual plantel de River. En una etapa de reconstrucción, su función excede la marca y los despejes: ordena al equipo, acompaña a los nuevos y concentra parte de la conducción futbolística y emocional del grupo.