Ponzio cambió a River en 180 minutos, orden defensivo y libertad para los creativos

El entrenador interino consiguió dos victorias consecutivas mediante un esquema simple, laterales con proyección alternada y mayor participación de Thiago Almada y Ángel Correa. El respaldo a los jugadores también resultó central para recomponer al plantel.

Martes, 08 de septiembre de 2026 a las 09 55

Por Redacción

Martes, 08 de septiembre de 2026 a las 09:55


Leonardo Ponzio inició su etapa como entrenador de River con dos triunfos en sus primeros 180 minutos. Sin experiencia previa como director técnico, el exmediocampista se apoyó en su conocimiento de la institución, en los 17 títulos conquistados como jugador y en una comunicación directa para recuperar la confianza de un equipo afectado por la salida de Eduardo Coudet.

Un liderazgo basado en la cercanía

Ponzio sostuvo que su mensaje busca recordar diariamente la responsabilidad que implica jugar en River. Tomás Galván, respaldado por el entrenador y autor de un doblete ante Independiente Rivadavia, explicó que la presencia cotidiana del ex capitán facilitó la adaptación del grupo. El técnico también encontró apoyo interno en referentes como Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta y Sebastián Driussi.

Uno de los primeros cambios apareció en el funcionamiento defensivo. Ponzio mantuvo una línea de cuatro, pero estableció que los laterales no avanzaran al mismo tiempo, para evitar espacios durante las transiciones rivales. Además, pidió que Otamendi y Martínez Quarta no salieran a cortar demasiado lejos del área y ubicó a Fausto Vera como único volante de contención y respaldo de los centrales.

Más conexiones entre Almada, Correa y Driussi

En ataque, el entrenador priorizó los pases cortos, la movilidad y la rotación de posiciones. Thiago Almada recibió mayor libertad como enganche para asociarse con Ángel Correa y acercarse a Driussi. Tobías Andrada y Galván completaron el circuito desde los costados internos, con participación tanto en la elaboración como en la recuperación de la pelota.

La presión en campo rival todavía aparece como un aspecto en desarrollo, condicionado por la respuesta física y los resultados. Por ahora, Ponzio optó por una formación equilibrada y sin modificaciones tácticas innecesarias, con menos riesgos en la salida y mayor protección del arco de Santiago Beltrán. El próximo desafío será transformar la mejora del juego en una producción ofensiva más eficaz.

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