La preocupación apareció cuando apenas se habían disputado cinco minutos. Después de lanzar un pase profundo para Sebastián Driussi, Thiago Almada comenzó a caminar con dificultad por una molestia en la parte frontal del muslo izquierdo. El mediocampista intentó permanecer en la cancha, pero rápidamente buscó al banco de suplentes y avisó que no podía continuar.
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El entrenador Leonardo Ponzio dispuso el ingreso de Lucas Beltrán para reemplazarlo. La salida encendió las alarmas porque se produjo pocas horas después de que la Asociación del Fútbol Argentino confirmara la convocatoria del campeón del mundo para la triple fecha de amistosos que disputará el equipo dirigido por Scaloni.
Andrada salió entre lágrimas
La preocupación se profundizó a los 36 minutos del primer tiempo, cuando Tobías Andrada también pidió el cambio. El volante abandonó el campo con visibles gestos de dolor y, una vez en el banco, se colocó hielo sobre el cuádriceps derecho, la misma zona en la que había sufrido una paralítica durante el encuentro disputado en Tucumán.
El futbolista arrastraba molestias durante la semana, pero había sido incluido entre los titulares por su importancia dentro del mediocampo. Tras salir, permaneció sentado y se cubrió el rostro con la camiseta mientras lloraba, afectado por la posibilidad de perderse su primera convocatoria a la Selección Mayor.
Los primeros informes médicos señalaron que tanto Almada como Andrada padecían contracturas, aunque los estudios determinarán si existe alguna lesión muscular de mayor gravedad. Hasta conocer esos resultados, la participación de ambos en los amistosos de la Argentina contra Bolivia, Burkina Faso y Benín quedó en duda.
River y Scaloni esperan los estudios
Las dos lesiones también alteraron los planes de Lionel Scaloni, debido a que Almada y Andrada formaban parte del grupo de seis jugadores del fútbol argentino elegidos para la próxima fecha internacional. El entrenador recibió las noticias mientras regresaba de observar a la Selección Sub 19 en los Juegos Suramericanos.
La situación de Andrada genera una atención particular porque el mediocampista tenía la posibilidad de entrenarse por primera vez con Lionel Messi e incluso sumar minutos en el amistoso programado para el 6 de octubre. River había pagado 7,2 millones de dólares por el 66% de su ficha, y el juvenil se adaptó rápidamente al equipo, aportó mayor circulación en el mediocampo y convirtió un gol ante Atlético.
Para River, las posibles bajas representan un problema deportivo por la influencia que ambos futbolistas consiguieron desde su llegada. Sin embargo, el receso por los compromisos internacionales podría darles tiempo para recuperarse: el siguiente encuentro estaba programado para el 7 de octubre ante Sarmiento, en Junín, aunque el club solicitó postergarlo hasta el día 14. Si ese pedido prospera, el equipo volvería a jugar el 11 de octubre frente a Estudiantes de Río Cuarto, en Núñez.
